Senador Víctor Pérez Varela y los escándalos de corrupción: Una generación de políticos a prueba

Más reposado a sus 60 años, el parlamentario anticipa que abandonará la política, pero mientras ocupe el escaño bregará porque los chilenos vuelvan a confiar en la política y en los políticos. Más que codiciosos, admite que han sido soberbios y, de paso, fustiga a la Presidenta por no haber actuado como estadista condenando el negociado de su hijo y nuera. Aún así, cree que, al igual que en el escándalo MOP-Gate, habrá condenas y que en vísperas de las municipales, tendrán lista la nueva Ley de financiamiento de los partidos políticos en la que el Senado trabaja intensamente.

 
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Víctor, el “benjamín” de 9 años, transmite en el colegio que su papá no es ni médico ni abogado; ni empresario ni político ni profesor. Él “habla”, le dice a su profesora, y este senador sesentón no puede más de orgullo por la respuesta lógica de su pequeño después de que, el año pasado, estuvieran juntos en un seminario en Los Ángeles y en un consejo regional de la UDI, en Puerto Montt, donde, efectivamente, hizo uso de la palabra.
Y vaya que sí habla, pero ya no tan punzante como antaño cuando, de alcalde designado por Los Ángeles se encumbró como diputado y luego pasó a ser senador. Sorprende sí que después de 32 años en política quiera retomar su profesión de abogado y dedicarse a pleitear. “No es lo mismo enfrentar una campaña a los 35 que a los 67, que va a ser la próxima elección (en 2021)”, dice.
-¿Y no será porque ahora, con tanto escandalillo, no va a haber apoyo de las empresas…?
“Si  revisa mis cuentas de campaña, yo nunca tuve el apoyo de empresas. De hecho, de todos los  candidatos relevantes a senadores, fui el que menos gastó: $ 130 millones. Las campañas se ganan con un trabajo de mediano y largo plazo. Es lo que me ha permitido salir airoso, así es que yo no baso mis campañas sólo en materia de recursos. Hay que tenerlos sí, pero no es lo único”.
Por ahora, Víctor Pérez Varela (60, casado, 6 hijos) el histórico militante de la UDI está más preocupado de cómo –desde su escaño- logrará reencantar a los electores tras los espinudos casos Penta, Soquimich y Caval  -que han salpicado al oficialismo y a la oposición- para mejor enfrentar las elecciones municipales de 2016, porque esta vez, asegura, el electorado no perderá la memoria.
Admite que en política aún hay gente correctísima, como Camilo Escalona, Patricio Walker, Mahmud Aleuy y Peñailillo, pero le reprocha a la Presidenta que no  hiciera restituir el crédito de $ 6 mil 500 millones a su hijo Sebastián Dávalos y a su nuera Natalia Compagnon.
Y cuenta -sin dejar de golpear la mesa con el dedo índice para reafirmar las palabras- que hace poco leyó un libro sobre el coronel José Moscardó, el militar español que se unió al alzamiento militar de 1936 contra el gobierno del Frente Popular, que dio paso a la guerra civil española. Mientras estaba al mando de la defensa de Alcázar de Toledo -“y están las grabaciones auténticas”, refiere- detuvieron a su hijo Luis, y el jefe de las milicias, para presionar a Moscardó a rendirse, amenazó con fusilar al detenido y los comunicó por teléfono:
-Padre, estoy detenido y si tú no te retiras, me desarmas la vida.
-Entonces, muere como un hombre y grita ¡Viva España! hijo.
-Un beso, padre.
-Un beso, hijo.
-¿Es lo que debió hacer la Presidenta?
“No lo sé, pero si uno tiene un cargo, la representación de Chile, tiene que actuar con fortaleza. Lo contrario es debilidad; cuando uno actúa con debilidad, los problemas son mayores y hoy, los problemas que tiene la Presidenta son mayores. No hay duda de que el país entero ha cuestionado su liderazgo, su capacidad para enfrentar la crisis y las dificultades que vivimos. Es la llamada a encauzar al país en la senda correcta y está cuestionada porque no ejerció el cargo de Presidenta de la República”.
-En las polleras de ella, ¿Qué habría hecho si un hijo suyo comete un desaguisado como éste?
“Cuando uno tiene un cargo de la importancia de ser Presidente de la República tiene que actuar con criterio de Estado”.
-Las declaraciones de Natalia Compagnon: “Puedo pensar que se nos ofreció un excelente negocio, pero que además pudo ser empleado para hacernos daño a mí y a mi familia” tras conocerse que la mitad del negocio de Caval en Machalí era para dos operadores vinculados a la UDI- ¿no exculpan a la Presidenta?
“Caval tiene que investigarse a cabalidad. Llama la atención que aparezca esto después de dos o tres meses. Espero que las investigaciones lo determinen. Yo creo que la Presidenta perdió la gran oportunidad de haber condenado el negocio. Claramente éste es un negocio ilegítimo; no ilegal. Tanto así que Sergio Covacevich, de Aguas Sustentables, dice hoy que Dávalos y  Compagnon  utilizaron sus conversaciones previas para lograr un mejor precio (de las 84,2 hectáreas de Machalí), porque tenían un acuerdo de confidencialidad que no se cumplió. La Presidenta perdió la oportunidad de haber condenado en el verano el negocio y haber pedido que se dejara sin efecto. Al no hacerlo, ha generado toda la mitología que viene después. Y si alguien generó un negocio de ganancias especulativas con terceros, son ellos. Digamos las cosas con claridad: ellos compraron ese terreno, porque tenían la esperanza o la convicción de que podían influir en el cambio del uso del suelo; si no, no lo habrían adquirido. Ellos se metieron al negocio por eso; que compartan el negocio con terceros o cuartos, creo que es una derivada. El tema de fondo es el otro”.
-Y a estas alturas, ¿cuál es la parte más sabrosa y no contada de esta relación tan chilensis de política-empresas-arreglines-fraudes-dimes y  diretes para, al final, seguir comiendo todos en un mismo y abundante plato?
“Yo creo que no estamos comiendo en un mismo plato. Hay una conciencia mayúscula de que esto lo tenemos que superar. No he escuchado a nadie que esté en una actitud de decir: ¿Sabe? Hagámonos los lesos, miremos para otro lado, no avancemos. A todos los veo con una profunda y genuina preocupación política y humana. A mi juicio no ha habido nada entretenido en estos meses. Han sido de dolores de cabeza, de preocupación  y de ponernos a prueba de cómo vamos a resolver esto. Somos una generación en política que está hoy a prueba”.
-Con Penta, el oficialismo les dio duro ¿no?
“Sí, y los veo muy arrepentidos de eso”.
-Porque ahora a ellos les estalló la bomba en la cara…
“Esto no es un problema de unos u otros. Teníamos normas de financiamiento de la política claramente insuficientes. La Ley Electoral decía que la campaña duraba 30 días y todos sabíamos que no era así. Además, se estableció el tema de las primarias; algunos fueron y no había, ni hay, ninguna regulación de cómo se financian los partidos. Ese tema que habíamos dejado ahí, nos reventó en la cara y tenemos que enfrentarlo ahora y en tiempo récord. No es fácil. Algunos quisieron encender la pradera, desconociendo la realidad. Osvaldo Andrade y compañía cometieron un error mayúsculo y espero que estén muy arrepentidos. Siempre debimos haber actuado con mucha seriedad, que las instituciones investigaran, vieran lo que pasó, sancionaran a los responsables y, nosotros, responder ante la ciudadanía para que en el futuro no vuelva a ocurrir”.
 

Ley de probidad y transparencia

En los próximos meses -para  las elecciones municipales de 2016- debería estar promulgada una Ley de financiamiento electoral transparente y fiscalizable por el Servel, la opinión pública, medios de comunicación y redes sociales, anticipa el senador Pérez Varela.
“No puedo garantizar que un candidato se porte siempre bien y que alguien no quiera hacer cuestiones irregulares. Uno no puede legislar sobre la naturaleza humana, sobre las conciencias, pero sí puede hacer una normativa transparente y fiscalizable. Formo parte de la comisión que creó el Senado sobre Probidad y Transparencia, que está empezando a trabajar sobre una serie de proyectos para aumentar la transparencia en los órganos públicos y en los partidos. La próxima semana debemos resolver acerca de qué pasa con los correos, cómo puede acceder la gente a los correos institucionales”.
-¿Se siente cómodo en esta comisión que, entiendo, es nueva?
“Sí, se creó a propósito de este tema, porque tenemos que pensar rápidamente en una legislación. En este momento estamos viendo dos proyectos simultáneamente: el acceso a la información pública, de la que Chile tiene un estándar bastante alto, pero que hay que mejorar y, el otro, el límite de la reelección. Yo soy partidario de limitar la reelección. Si uno mira bien, Chile ha renovado las caras. La foto del Senado de los 90 y la de hoy día no tienen nada que ver. Tampoco la del 97 y la de 2009. Hay una profunda renovación. El límite de las reelecciones tiene que ver más con la calidad de la política. Hay que sacar, en determinado momento a quienes somos electos por el voto popular –alcaldes, diputados, senadores- del tema electoral para dedicarnos a los temas institucionales”.
-¿Y podría darse el caso, al igual como ocurrió con Jacqueline van Rysselberghe, en la comisión de DD.HH., que a usted lo objeten en la comisión de Probidad y Transparencia?
“Creo que la observación que se hizo de Jacqueline van Rysselberghe es ilegítima. Leí la declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas y en ninguna parte dice que eso es sólo atributo de la Izquierda. Somos pares y ella tiene el legítimo derecho a presidir cualquiera de las comisiones del Senado, incluida la comisión de Derechos Humanos. Y en materia de probidad y transparencia, nadie tiene nada que decir de mí. Por el contrario: voy a hacer un trabajo para que las normas sobre estas materias sean más amplias, más rígidas, más fiscalizables y con sanciones adecuadas para quien las transgreda”.
-¿Cuando crearon esta comisión tuvieron en cuenta el refrán “a río revuelto, ganancia de pescadores”, en el sentido de que, frente a tanto escándalo político por delitos de corrupción aparezca un “loquillo”, un populista, un caudillo y la democracia se vaya al trasto? En un foro panel, en Irade, en Concepción, dos analistas políticos de distinto signo político –Sergio Micco y Gonzalo Müller- coincidieron en esta misma preocupación.
“No hay duda. Cuando la gente no cree en las instituciones, en sus autoridades, se abre un amplio margen para que populistas, personas que no tienen una gran adhesión a la democracia y que, a lo mejor lo único que hacen es hablar, digan lo que la gente quiere escuchar, comienzan a tomar importancia.
Venezuela es lo más nuevo. Los partidos venezolanos no fueron capaces de enfrentar la realidad y dieron paso al chavismo que ha destruido un país riquísimo. Eso es una preocupación en Chile y nosotros somos responsables de revertir la crisis que estamos viviendo. De nosotros depende que el futuro de Chile sea democrático; de que el progreso y el desarrollo lleguen a todos los sectores para que mañana no tengamos a un populista que empiece a conculcar la libertad de los chilenos”.
-En ese sentido, las redes sociales han estado rindiendo pleitesía a Farkas por su generosidad con las víctimas del norte. ¿Aparece este señor como una amenaza política?
“No, he leído que no tiene ninguna aspiración. Es un millonario al que le gusta regalar. Yo no le veo que tenga mayor significado político que eso”.
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Ni condenas ni arreglines

-Al final, con la confirmación en su cargo del nuevo director del SII, Michel Jorrat, parece que ninguno de los involucrados en la arista SQM del caso Penta saldría salpicado. “Lo más probable es que en la mayoría de los casos no debiera haber querella”, ha dicho Jorrat. Después de tanto escándalo, ¿no le parece que, con razón, la gente siga indignada?
“Todos tenemos que tener claro que las investigaciones que están llevando adelante tanto el Servicio de Impuestos Internos como la Fiscalía tienen que llegar a su fin y establecer responsabilidades y sanciones. No me imagino que esto se paralice.
Yo quiero hacer un parangón con MOP-Gate: por ignorancia o mala fe, la gente habla de un ‘arreglín’ y no hubo tal. Tanto es así que hubo un ministro (Carlos Cruz), dos subsecretarios, un ex decano de la U.de Chile, 11 ejecutivos, contadores y el dueño de la consultora Gate, Héctor Peña Véliz, detenidos, procesados y condenados por defraudaciones al Fisco por mil millones de pesos. Los tribunales funcionaron a pesar de que hubo muchos esfuerzos para que no se investigara. Recordemos la comida de diez jueces con el ministro Insulza o, cuando el presidente de la Corte Suprema, Marcos Libedinsky, fue a tomar ‘un tecito’ con la ministra Chevesich a su casa. Nada de eso impidió que se siguiera adelante.
Hoy, tenemos que hacer lo mismo. Más allá de las vicisitudes diarias, de declaraciones más o menos, quienes cometieron ilícitos tienen que ser sancionados: tenemos a dos grandes empresarios  detenidos por el caso Penta. Por lo tanto uno tiene que esperar que la justicia y los órganos públicos sigan en su tarea.
Me parece que si eso se paraliza, que si la opinión pública no logra tener absoluta claridad de lo que pasó, quiénes cometieron los hechos y cuál es la responsabilidad que cada uno asume, no vamos a poder resolver el tema de fondo. Y el tema de fondo se resuelve en dos esquemas: la investigación y las sanciones, y con la nueva institucionalidad que lo haga transparente y fiscalizable. Si hacemos sólo lo primero, vamos a estar fallando; y si hacemos lo segundo y no sancionamos, no va a haber credibilidad. Cometen un error quienes aspiran a que se pueda resolver el tema con un esquema y no con los dos.
Hoy día, me guste o no me guste que haya cuatro personas detenidas en el caso Penta, ése es el camino: riguroso. Si no, se va a pensar que  sólo fue riguroso con Penta –con involucrados  de la UDI- pero cuando apareció gente de Gobierno, la rigurosidad se acabó”.
-En el caso Penta, hubo una denuncia del SII y la Fiscalía actuó; en la arista Soquimich, donde aparecen personeros de gobierno involucrados, al parecer no habría denuncia.
“Eso lo tendrá que responder el SII que siempre ha actuado con ecuanimidad y rectitud, salvo una vez en la historia reciente: cuando en 24 horas se dijo que los sobres que recibían los ministros de Ricardo Lagos por debajo de la puerta eran “gastos de representación y no tenían que pagar impuestos”. Fue una actuación escandalosa. Yo espero que actúe con rigor. Por eso, cuando se trata del recaudador de la campaña de Michelle Bachelet  -Giorgio Martelli- el SII dice que está investigando para ver si hay antecedentes y derivarlo a la Fiscalía. El SII hoy día está bajo el escrutinio público y yo, como hijo de un ex abogado del SII, espero que actúe con rigor”.
-¿Cuál es la historia no contada del mandamás del SII -Michel Jorrat- de quien, incluso el presidente de la UDI, Hernán Larraín, justifica su nombramiento? 
“No sé mucho acerca de él. El SII tiene una dotación altamente calificada  y se han ido dictando leyes para fortalecer todo el aparato de fiscalización. Hoy es un servicio que conoce lo que pasa con cada uno de nosotros al instante; tiene las capacidades para hacerlo. A lo mejor debiéramos avanzar en una suerte de autonomía de este servicio, como en otros países del mundo. Esta persona, por lo que sé, tiene capacidades técnicas también acordes con su cargo, fue parte del comando de campaña de la Presidenta y no tengo por qué dudar de él. Pero, “por sus hechos los conoceréis”.
 

Ministerio Público privilegia espectacularidad

-Usted, que es abogado, ¿cree que el Ministerio Público está actuando de modo temerario al perseguir conductas que las leyes no sancionan penalmente? como dijo, en una entrevista (La Tercera) Ricardo Escobar, ex director del SII del primer gobierno de la Presidenta y sobrino de Ricardo Lagos.
“No voy a entrar en la discusión técnica. Sí me preocupa que la Fiscalía en vez de hacer un trabajo riguroso, privilegie la espectacularidad de sus acciones. El Ministerio Público tiene que investigar con rigurosidad y -como lo hace además con espectacularidad- tiene que añadir otro elemento: resolver con prontitud.
Un solo ejemplo: cuando el senador Navarro, en febrero de 2010, denuncia por Radio Bío Bío que la intendenta van Rysselberghe había falsificado instrumentos públicos y entregado subsidios falsos (Aurora de Chile) el fiscal, sin ningún otro antecedente, formó un operativo e incautó computadores en la intendencia y en la municipalidad. Estamos en 2015 y ese fiscal no ha dicho nada. Tienen que hacer un trabajo riguroso, llevar a los tribunales a quienes cometan delitos, pero esta espectacularidad, sobrepasa sus funciones”.
-Pero ellos son autónomos. De ustedes es la culpa.
“Sí, cuando discutimos la Reforma Procesal Penal les dimos todas estas facultades, pero eso no significa que no pueda cuestionar su actuar. Me parece bien que tengan alta autonomía, pero eso tiene algunos riesgos, como que actúen con espectacularidad y con otra mala práctica: ‘filtrar’. Ojalá mejoren esa conducta; de pronto hay personas que son crucificadas públicamente y a la postre no tienen nada que ver. Algunos piensan que habría que acusarlos constitucionalmente; yo prefiero quedarme con la autonomía. Uno espera que el criterio de quienes dirigen esta institución evalúe los distintos aspectos: la publicidad inmediata influye en la opinión pública, pero no determina la exactitud de los hechos”.
 

No habrá condenas

-¿Usted cree que, en el caso Penta, los empresarios en prisión preventiva terminen cumpliendo condena…?
“No creo; van a terminar con una penalidad muy inferior a la que se esboza. La transgresión al FUT tiene condenas importantes y ahí están más implicados algunos ejecutivos que otros. No me quiero anticipar; va a  haber una condena, pero la detención de 120 días estuvo más marcada por la espectacularidad que por los hechos objetivos. Dos años de investigación estaba fuera de lugar”.
-¿Ha ido a visitarlos al anexo penitenciario Capitán Yáber?
“No, voy a ir a visitar a Pablo Wagner, a quien conozco. Creo que se equivocó rotundamente, pero cuando alguien está pasando por malos momentos, uno tiene que visitarlo si es una de las personas con las cuales compartió durante mucho tiempo”.
-¿Comparte –como alega mucha gente- que la política chilena vive una crisis de moralidad, legitimidad y falta de ética? 
“No. Está en un mal momento; en un problema de confianza y credibilidad, pero la mayoría de las personas y parlamentarios que conozco son personas honestas”.
-Nómbreme algunos, por favor…
“Patricio Walker, presidente del Senado; Patricia Poblete, ex ministra del Minvu; yo he conocido en el ejercicio a personas extraordinariamente notables. Por ello creo que existe la base para poder recuperarse. Lo que falta es separar la paja del trigo y actuar con vigor y capacidad política para poner al país de pie y hacer que el país progrese, se desarrolle”.
-Y para recuperarse, como dice, ¿el camino es la Asamblea Constituyente como plantean algunos sectores de Izquierda?
“No creo que sea un tema constitucional. Es un oportunismo de algunos que quieren llevar agua para su molino. No tiene razón de ser. El país ha avanzado en estos años. Destruir todo lo que se haya hecho antes, me parece que no es la fórmula”.
-Usted que es congresista desde hace varios años ya, ¿qué siente cuando los motejan de corruptos? 
“Una gran preocupación. Es legítima la indignación de la gente, el enojo. Por lo tanto la preocupación individual como colectiva es cómo podemos contribuir a que eso termine. Eso significa un esfuerzo enorme. Hay que predicar con el ejemplo y dedicarse a trabajar, a tener una normativa fiscalizable y transparente. Son los dos elementos que tienen que estar presentes en todo para demostrarle a  la gente que no somos corruptos”.
-¿No somos…?
“Yo hablo de la política en general. Camilo Escalona es una persona extraordinariamente honesta. Por las irregularidades de algunos, uno no puede marcarlos a todos, pero estamos en un problema y tenemos que superar estas situaciones. Por cuestiones políticas me han gritado ‘¡devuelve la plata de Penta!’, pero también me han dicho fascista y qué se yo”.
 

Mala memoria

-¿Cuánto tiempo les va a llevar a ustedes recuperar la credibilidad de la gente?
“La credibilidad y la confianza se pueden perder en un minuto y recuperarlas tomará mucho tiempo. No sabría decir. Lo importante es que estamos haciendo todo lo necesario para superar este momento que es duro, complejo y que requiere, por sobre todo, mucha humildad. Muchas de estas cosas pasaron por una especie de soberbia de quienes accedieron al poder. Yo he constatado eso”.
-¿Soberbia o codicia?
“Soberbia; sí, creerse dueño del mundo y que por ser parlamentario, uno es lo máximo. La humildad puede marcar una diferencia”.
-Con esta debacle, ¿han aprendido algo los políticos  o apuestan a que el chileno tiene mala memoria y los estarán eligiendo igual en 2017, en 2021 como si aquí nunca pasó nada? O incluso antes, en las elecciones municipales de 2016.
“Yo creo que hoy tenemos un problema. Tenemos un voto voluntario y muy poca gente ha ido a votar. Aquí no va a haber un problema de mala o buena memoria. Va a haber un tema de participación de la ciudadanía. Y por lo tanto, recuperar buenos índices de votación va a ser un desafío y una nota de cómo se están haciendo las cosas. En las municipales va a ser la más baja; siempre ha sido así, pero tenemos que hacer los esfuerzos para empezar a revertir eso y eso significa mucho, mucho trabajo. Algunos plantean volver al voto obligatorio; no creo que eso sea la solución. Primero hay un proceso de convencer a la gente que vale la pena tener un buen alcalde y buenos concejales, pero aquí no va a haber mala memoria”.
-¿Cuál es la salida natural que usted ve: Que el Fisco, o sea nosotros, e incluso los 5 millones de electores que no votan, financien completamente  sus campañas políticas?
“No, aquí tiene que haber un financiamiento mixto. Si queremos tener una democracia sólida y estable, tenemos que ver ese financiamiento; tiene que haber uno público y también uno privado”.
 

Kohl y Obama

-Con todo lo que ha pasado ¿las empresas hoy día pueden hacer aportes reservados?
“La realidad destrozó ese buen mecanismo porque el aporte reservado era para que las empresas pudieran ayudar a campañas y, por tanto, hicieran el aporte legalmente. Pero igual se produjo un financiamiento ilegal y eso fracasó. Hay que establecer que las empresas participen en el financiamiento de la política; no de políticos o partidos determinados y que se genere un fondo común para distribuir después según el número de votos que las personas tengan. Pero tiene que haber financiamiento público; de personas, de anónimos, pero muy acotado en el monto. Son elementos que se están estudiando. El jueves 9 de abril tuvimos una sesión desde las 10 hasta las 19 horas y uno de los temas fundamentales fue ése.
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Esto ha pasado en muchos países. Yo quiero recordar que Helmut Kohl, el hombre de la unificación alemana, cayó por esto. Fue destituido de su cargo como canciller por el financiamiento de la política. Obama utiliza los mecanismos normales de la política norteamericana a través de comités de recaudación porque tiene dificultades, pero eso, indudablemente, le genera otras.
Chile está tratando de resolver un problema que también han tenido las democracias más avanzadas, para tener una política de calidad a la que todos tengan acceso. Por ejemplo, estamos viendo que la campaña de alguien que entra por primera vez tiene que ser distinta al que ya está, porque el que ya está tiene la ventaja del cargo, de los recursos que el Senado dispone para su personal y que, si alguien quiere disputar un cargo, está en desventaja. No es sencillo de resolver, pero hay que hacerlo”.
-¿Y la nueva fórmula estaría lista antes de las municipales?
“Yo no creo que la gente acepte una nueva elección con un sistema de financiamiento público que, en el mejor de los casos, es insuficiente. Es más, la gente tiene que tener la capacidad de denunciar y, por tanto, al Servel hay que darle facultades de fiscalización, que hoy no tiene. Hoy, el único que puede retrucar es otro candidato, pero esa acción tiene que estar más abierta; ser más transparente y fiscalizable. Tiene un riesgo: que los adversarios se traten de liquidar unos a otros, y que estemos permanentemente llenos de denuncias, pero estamos en un problema y, por tanto, tenemos que trabajar adecuadamente para que, quien denuncie, lo haga con la mayor seriedad posible.
En otras áreas del Derecho, la persona que denuncia asume responsabilidades y si su denuncia es falsa, puede ser castigado. Eso también lo tenemos que tener presente en la nueva moción legal que estamos preparando, pero no podemos enfrentar la próxima elección municipal sin un financiamiento fiscalizable y transparente”.
 
 

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