Sergio lagos: “Mi próximo disco se llamará Concepción”

Dio que hablar cuando lanzó S.O.L.O –su primer disco en formato de cantante rock- a mediados del año pasado. Es que su perfil ultra mediático y multifacético, que incluye desde su profesión como periodista a conductor consagrado de realities, animador del Festival de Viña y rostro de multitiendas- hizo que muchos vieran con escepticismo su nueva incursión musical. Sin embargo, a Sergio Lagos los comentarios le resbalan, y asegura que su vocación está presente desde su más temprana infancia, cuando su madre organizaba eventos y recitales en Concepción. Quizás está viviendo su propio reality, uno en que defenderá sus canciones hasta el final.
Sergio Lagos Gallegos acaba de terminar un roquerísimo recital en la sala de la Sociedad Chilena de Autor (SCD), en el que interpretó algunas de las 13 canciones que componen su trabajo S.O.L.O. Se siente inspirado, un estado que ha dejado fluir desde que compuso “Pajarito”, su primera canción, y que junto a otras composiciones dio pie a que el productor y músico Cristián Heyne lo alentara a grabar un disco. Lagos asegura que la decisión no fue fácil, y que llegó incluso a sentir pánico; un comentario un tanto extraño, considerando que hablamos de un tipo que ha animado durante tres años consecutivos el Festival Internacional de la canción de Viña del Mar. “Había que hacerse cargo de cantar, y en esa cosa sí que no me sentía capaz. Es como raro no, yo hago hartas cosas, pero de ahí a cantar… el Festival de Viña tiene que ver con el control, con la suerte, con una cosa que tiene que ver más con el ejercicio de mi profesión, estoy más en terreno, lo hago desde hace años”, confiesa.
Por ello, debió potenciar su propuesta, y lo hizo bien: para su performance en vivo se acompaña de experimentados músicos del circuito nacional, como el guitarrista Cristián López, el baterista Marcelo Filippi (ambos integrantes de “Los Imposibles”, la banda de Javiera Parra), más Coyote, que toca con Nicole. También con interesantes invitados, que en el recital de la SCD fueron los músicos bluseros Bernie Bud Guy (un gringo-gitano experto en la técnica de slide) y Dusan “Sonny Boy” Bradanovich (un eximio representante nacional de la interpretación de la armónica), más sus amigos Fernando Parra y Manuel García (autor del disco “Pánico” de la banda Mecánica Popular). Y aunque poco a poco comienza a hacer conocidos a algunos de sus singles (como Telephone –alusivo al tema Mother del grupo Police), Taka Taka (una romántica dedicatoria amorosa a Nicole, su mujer) o la rockera 33, sus prioridades se proyectan a lo que pasará este fin de año, un momento que, sin dudas, será muy especial por partida doble: el nacimiento de León Lagos, su primer hijo, está fechado para octubre, un acontecimiento que celebrará con el lanzamiento de su segunda producción.
-¿Cuáles son los próximos pasos en tu carrera solista y en la promoción de S.O.L.O?
-Vamos a seguir tocando S.O.L.O, queremos hacer un par de cosas visuales, y ya estoy grabando un disco nuevo que se va a llamar Concepción: mi cuna, mi casa, mi memoria emotiva, mi infancia, por la concepción, y por el libro: “Cómo cuidar a su bebé: concepción, embarazo y parto”, que llegó a mi casa hoy día (ríe).
-¿Cómo fue la experiencia de promoción en 2007 de S.O.L.O en Nueva York y México?
-Son privilegios, fortunas y excentricidades que por gracias de mi trabajo, de la buena ventura pude hacer. Pudimos irnos a EE.UU, entre otras cosas, a vivir un paseo de amor y de música con mi mujer. Estuvimos en Nueva York un mes sólo viendo bandas y grupos. Fuimos a Chicago y vimos a Patti Smith, a los “Yeah yeah yeahs”. Fue un viaje maravilloso. Tocamos ahí: mi mujer vivió en Nueva York, grabó en Nueva York, entonces fue loco. Después fuimos a México, donde ella también vivió. Allá llegó la banda, así que nos montamos y tocamos los dos con un mismo set de música en el Pasaguero y en el Bulldog. El Bulldog es un lugar muy importante, y donde… digámoslo así: los cuicos mexicanos no escuchan reggaetón. Escuchan rock. Entonces, en los locales como de güeros, cachai, grandes, con muchos pasadizos, con chicas como mexicanas, toda una onda muy adolescente también y joven, la gueá  que suena es rock. Guns and roses de arriba pa´ abajo. Entonces, claro, cuando tocan las bandas, los mexicanos son súper de sangre rockera, la cagó, impresionante.
-Uno tiene la imagen que allá pegaba más el pop, incluso más que acá…
-Hoy hay muchísima banda, y hay mucha actitud rock, por eso a los Bunkers también les ha ido muy bien… hacen rock, pero también es español, hay una cosa inglesa, son una buena banda. Yo creo que está todo pasando en general con la música, lo que hace falta en general es que exista un ejercicio más del público.
-Optimista análisis, a pesar de los vaticinios apocalípticos que se le da a la industria musical por la digitalización y la disminución de las ventas…
-Mientras más crezca el Apocalipsis, más crece la música finalmente.
-¿Qué influencias reconoces en el momento que compusiste este material?
-Yo creo que es tanta la cantidad de cosas que a uno le influyen que, claramente, eso queda también en alguna medida registrado en el disco, pero son cosas que van desde la estructura de la canción. O sea, con Marciano yo hice cinco discos de música electrónica; tú puedes leer distintos matices dentro de la música electrónica, y en esto hay formato canción-rock. Esa es la acotación final del tema. Son canciones que podrían haber sido tocadas con piano, con violines, pero está definido tocarlas con bajo, guitarra eléctrica y batería. Trata de acercarlo a un formato más común, dentro de un registro de canciones que también a uno le resuene en la cabeza. Yo nunca había hecho una canción formalmente, con estrofa, con coro, con puente. Entonces, Pajarito fue la primera que salió, muy naturalmente, y fue como sorpresivo también. Ya llevaba 10 años con Marciano y desde los 14 que estoy haciendo música, cachai. O intentándolo.
-De hecho, fue una sorpresa saber que tú estuviste en “Caballero Negro”, una banda de heavy rock que fue famosa entre los pueblos y ciudades de la octava y novena regiones en los años 90; lo recuerdo porque pasé  mi enseñanza media en un colegio de Laja…
-¡Yo toqué en Laja, en la concha acústica, el 90! Bueno, dormimos en un liceo, en unos camarotes, llegamos en tren, nos tomamos un aguardiente…tocamos súper raro, yo terminé tocando Wish you were here sólo… también tocamos Sex and Violence (The Exploited). Hay material en youtube de “Caballero Negro”, un concierto en Imperial. Salen dos temas, uno que se llama Anónimo, y un cover.
-Telephone, el primer single de tu trabajo S.O.L.O, no tuvo la mejor de las recepciones… sin embargo, no dejó a nadie indiferente ¿Esta situación fue buscada a propósito, para generar “ruido” en el ambiente de espectáculos?
-De los 13 temas era el más raro, el más incomprensible, era el más cuestionable, el más absurdo, el más gutural, la cosa más extraña. Y los otros temas son temas más normales finalmente.
-En medio de todas las críticas a Telephone ¿te sentiste alguna vez como uno de los “hermanos sin dolor” de Panoramix, a quienes los golpeaban fuerte y debían hacerse los valientes?
-No. es que con Marciano pasó lo mismo. Cuando pasé del Apsi al Mercurio, y del Mercurio a La Nación, era porque sí o porque no… Chile es así. Chile es una mina a la cual es imposible darle el gusto de verdad, a menos que seas Los Jaivas o cuatro o cinco cosas en que estamos todos de acuerdo, a nadie le gusta la otra cosa. Tienen que pasar 20 años o 40… uno tiene que morirse. Pero no por eso, uno va a dejar de hacer. Son cosas de la cultura, Chile es así, Brasil es de otra forma y Afganistán de otra. Lo que sí te digo, es que si uno la hace aquí, la puede hacer en cualquier parte del mundo, cachai.
-Tú llevabas más de 10 años tocando con Marciano ¿Cómo fue el traspaso del mundo electrónico al rockero? Ya que no sólo se trata de pinchar discos en uno y poner distorsión a la guitarra en otro, es una cultura y visión de mundo diferentes….
-Igual con Marciano cargábamos hartos equipos, era más rudo. Ahora trabajamos con roadies, todo se hace más fácil. Yo creo que da lo mismo, es música el tema. En la música pasan cosas como en el fútbol: en general, puros fascismos raros, tipo “yo soy del rock”; yo soy del hip hop, yo soy… ñaa, la música es la música, mientras más tengas en la cabeza mejor. No es para abanderizarse y pegarle al otro. Y voy a hacer corridos en un par de años más, cuando sepa tocar un poco mejor.

El rockero incomprendido

Nacido el 12 de noviembre de 1972 en Concepción, la relación de Sergio Lagos con la música nace desde su primera infancia. Hijo de padre médico y madre socióloga, se acostumbró de niño al roce con el ambiente artístico: su madre era fanática de la música, especialmente de la New Wave de esos años, y Lagos recuerda que constantemente organizaba recitales y producciones semi-clandestinas invitando a tocar a bandas como Congreso. “Yo despertaba en un departamento arriba del edificio donde estaba el Cine Ducal (al lado del Nuria) y la casa estaba  llena de gente, con puros gueones así chascones, y eran los músicos que mi vieja y sus amigos llevaban hacia el sur en la época en que eso era terrorismo de Estado. El tema no era que llegara la gente y si gustaban o no. El tema era que te podían meter preso. Concepción me entregó ese rollo de la música”, recuerda nostálgico. Pronto se cambiaría a Temuco y después a Santiago, donde se tituló como periodista en la Universidad Andrés Bello. En 1995 se integra al programa “El desembarco de los Ángeles” de la antigua Radio Concierto; de ahí, la entrada al formato televisivo como conductor del programa “Dínamo” del desaparecido Canal Rock & Pop sería sólo un paso, dando origen a una de las carreras mediáticas más exitosas de los últimos tiempos.
-He escuchado de muchas personas que tú les gustabas cuando eras un animador y periodista de perfil más alternativo, y que dejaron de seguirte cuando entraste a Canal 13 y a lo que es la industria del espectáculo… como que fue muy grotesco el cambio de Panoramix o el Futuro de Chile, a los realities ¿Qué opinas de estas opiniones?
-(Serio) Que no vean tele… qué pena, pero no es mi rollo.
-Con Marciano realizaste mucha actividad, cinco discos, giras europeas, buenos vídeo clips… sin embargo, el dúo siempre tuvo un perfil bajo, comparado con la tremenda exposición de todas las otras actividades que hacías…
-Es que la música electrónica es algo que todavía no se entiende en Chile. Y no se va a entender, creo yo, porque no nos pertenece como cultura originaria. Tiene poco desarrollo, tiene pocos exponentes. Piensa que en la década de los 90, que fue como “El” momento de la música electrónica, surgieron muchas bandas, pero “recordables”… Los Mismos, Bitman & Roban en sus comienzos, Marciano… y los chilenos que están afuera. Si te digo dime bandas de la Nueva Ola chilena, o del folklore, te aseguro que me tiras seis nombres… si te sabes un par de canciones. Es como las artes visuales… ¿quién sabe de las artes visuales? Pero existen (ríe). Y han existido generaciones de artistas visuales en Chile que hacen cuadros, instalaciones y cosas.
-En facebook y youtube han surgido grupos un tanto hostiles hacia tu persona, con comentarios no muy agradables. ¿Cuál es la crítica que más te ha dolido desde que empezaste esta incursión musical en faceta roquera?
-No, no me molesta, me parece súper natural. Yo viví en Temuco, que era una ciudad donde ganó el Sí, junto con Las Condes. Y desde chico me acostumbré a ser el chico del No en una ciudad del Sí ¿En un barrio del Sí tú eras del No? Me agarraba a combos todo el tiempo, pero no porque un grupo pueda decir algo, uno va a andar arrancando de lo que uno es. O sea, si te gusta bien, si esto es poesía, es mi rollo. Si no te gusta una canción, anda a escuchar a tu artista favorito, pero si alguien se da el tiempo de decir no se qué, es problema de la otra persona.
-Has dicho que te sentías solo en el momento en que compusiste el material de tu disco ¿Cómo es la soledad de una personalidad tan multimediática?
-Esa es una pregunta de psicólogo (ríe). El día que alguien quiera hacerme una terapia, que me llame y yo le puedo dar la lata, pero no es para conversarlo en una entrevista, creo yo. Es una respuesta larga, que no  tengo, creo, pero principalmente tiene que ver con los afectos y con que también es muy bueno ser solo. Partió siendo una soledad oscura, y terminó siendo una soledad muy luminosa.
-¿La buscaste?
-La terminé disfrutando como loco.

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