Shirley Villouta B.: Una científica que vela por la justicia

Es reconocida en Chile y en el extranjero por sus conocimientos y destacada participación en investigaciones forenses de algunos casos de connotación pública.

 

Shirley Villouta Bustamante es un nombre familiar para quienes trabajan en el área de la persecución o defensa penal. Es una experimentada perito criminalística que ha llevado a cabo procedimientos científicos en connotados casos de investigación policial, como el caso Matute. “Levanté los primeros rastros de sangre que se encontraron en La Cucaracha y los trabajé con luminol para demostrar que eran sangre”, cuenta con orgullo sobre este hito que le otorgó notoriedad pública, donde participó en su calidad de experta del Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar) de Concepción. “No pudimos comprobar que la sangre fuera de Jorge, porque en Chile aún no se trabajaba con esa tecnología. Entonces, sugerí enviar las muestras a análisis al FBI pero, en algún momento, se rompió la cadena de resguardo y quedaron inutilizables”, cuenta.

Asimismo, su participación fue clave en el crimen del sacerdote Cristián Fernández, asesinado en 2009 en Chillán. Gracias a una metapericia pedida a Villouta por el abogado de Elías Cartes, el único imputado en el caso, se pudo comprobar que la sangre hallada en el lugar no era suya, lo que determinó su absolución.

Fue en 2003 cuando en forma pionera a nivel nacional decidió formar una empresa para prestar servicios a las instituciones del ámbito de la investigación forense, asesorando a nivel forense-científico a la administración de justicia en Chile. Cuenta que, a diferencia de  otros países, aquí no es común que el ente persecutor recurra a especialistas privados.

“Gracias a esta labor científica, la Defensoría ha ganado varias causas emblemáticas”, explica en referencia, entre otros, al caso de Luciano Pitronello (2011), acusado de  instalar una bomba afuera de una sucursal bancaria en Santiago. “Detecté un error en el procedimiento científico investigativo que realizaron los profesionales del Labocar que asesoraban al Fiscal, quedando su tesis desbaratada”.

Villouta también participó en el análisis científico-forense en el caso de Nabila Rifo, y asegura que Mauricio Ortega no fue su agresor. “La prueba no miente y los rastros del lugar del ataque no corresponden a esa persona”.

Villouta es bioquímico de la UdeC, realizó su internado en el área legista y luego se especializó en el FBI, en análisis de ADN y estudio de sitios del suceso. Luego, obtuvo su Licenciatura en Criminalística en la UST, Ingeniería en Balística en la Universidad Iberoamericana y, posteriormente, realizó Magíster en Drogas y Explosivos. “En esta profesión hay que estar en permanente capacitación”, explica. Actualmente, presta servicios a la Defensoría y a particulares, además de dictar seminarios especializados en países como Argentina,  Bolivia, México y Perú.

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