Si las UCIS siguen colapsadas, cada semana va a ser peor”

Chile enfrenta un duro escenario en materia sanitaria, que podría hacer realidad el peor temor de este ingeniero: que se dispare la curva de mortalidad. “Estoy asustado por la cantidad de gente que va a morir en Chile si no paramos los contagios hoy”, dice Laval, quien ha desarrollado su carrera analizando datos y buscando patrones para grandes empresas internacionales y entidades mundiales.

Cyntia Font de la Vall P.

Ernesto Laval, especialista en visualización de datos

Como a todo ingeniero, a Ernesto Laval le gustan los números. Sin embargo, es su doctorado en Educación, cursado en la Universidad de Bristol (UK), el que da luces de su verdadera vocación: enseñar. Y juntando ambas pasiones es que ha desarrollado su carrera profesional, como especialista en visualización de datos.

A lo largo de su trayectoria se ha dedicado a la academia, a la informática educativa, siendo parte del proyecto Enlaces (que lo llevó de Santiago a Temuco); armó una consultora, trabajó en proyectos de la Unesco y el Banco Mundial, y desarrolló softwares educativos.

En 2013, junto a su esposa e hijos se fue a Inglaterra, donde trabajó para una empresa desarrolladora de juegos para celulares, como el conocido Candy Crush, visualizando los datos de sus más de 500 millones de jugadores en todo el mundo. Luego, cumpliendo el mismo rol, comenzó a trabajar para una empresa del área del retail, de la que aún es parte, aun cuando regresó a Temuco en 2017.

Por eso, por su manejo de datos y su experiencia buscando patrones, y también por su carácter mateo -que lo ha llevado a leer todas las investigaciones y revistas especializadas sobre Covid 19 y pandemia que ha encontrado-, asusta que nos diga: “Estamos en el peor momento de esta epidemia. Sin embargo, mientras los contagios sigan creciendo y las UCIS sigan colapsadas, cada semana va a ser peor”.

Su pronóstico da cuenta del complejo panorama sanitario que vive el país, y que parece agudizarse día a día. Ocupación de camas UCI sobre 95% a nivel nacional, tasas de incidencia y positividad elevadas y al alza, equipos médicos agotados y cifras récord en casos nuevos diarios son parte de la actual realidad. Lo crítico de la situación se advierte solo con ver las cifras de los informes Covid de los últimos días, en los que los casos nuevos no han bajado de 7 mil (cifra que se cree aumentará aún más), o al revisar el Informe Epidemiológico del ministerio de Salud del domingo, que señala que -por primera vez en lo que va de pandemia- Chile superó con creces la barrera de los 50 mil casos activos.

En medio de este escenario, la Región del Biobío también muestra preocupantes cifras, con una positividad cercana al 9% y solo un 2% de camas UCI disponibles. “Estamos perdiendo la batalla”, se lamentaba hace unos días el presidente del Colegio Médico de Concepción, Germán Acuña, llamando a la población a cuidarse para así descongestionar las UCIS.

Una cerveza por Zoom

Desde los comienzos de su carrera, en medio de la vorágine de datos que le tocaba interpretar, Ernesto Laval notó la necesidad que existía de comunicarlos mejor, de manera que cualquiera pudiera entenderlos. “Por eso me apasiona la visualización de datos, porque implica transformar la información en un mensaje que explique lo que está pasando, que cuente una historia, y genere un puente entre la tecnología y quienes no son especialistas en cifras”.

Gracias a las redes sociales, ha podido desarrollar una suerte de cruzada pedagógica, y compartir sus conocimientos con miles de personas, lo que lo ha llevado a transformarse en una influyente figura en Twitter, donde hoy tiene más de 25 mil seguidores.

Por ello, cuando vino la pandemia, le resultó natural compartir lo que iba aprendiendo. “De esto, nadie sabía mucho, pero nos interesaba a todos. Lo bueno fue que, desde el inicio, entidades como la Universidad Johns Hopkins o la agencia europea de control de enfermedades pusieron sus datos a libre disposición”, explica.

El 21 de marzo de 2020 subió el primer tweet detallando lo que observaba de la pandemia. Con el paso de los meses, cada vez más gente comenzó a seguirlo y a comentar sus publicaciones y, a poco andar, se vinculó con otros profesionales, con quienes formó un grupo con el que debatían la realidad sanitaria. “En diciembre, nos juntamos a tomar una cerveza por Zoom. Ahí nos conocimos cara a cara, y analizamos juntos la compleja situación que se vivía. A la luz de lo visto en otros países, sabíamos que el panorama empeoraría, y empezamos a pensar cómo podíamos comunicar esto para que más gente entendiera la gravedad de lo que estaba pasando”.

Fue entonces que decidieron replicar la idea de Independent Sage, un grupo de especialistas y científicos de Reino Unido que se transformaron en una fuente creíble de información, tras crear un programa para transmitir a la población el mensaje que la autoridad no era capaz de hacerle llegar. En enero lanzaron la primera cápsula informativa, y semana a semana han generado nuevos programas. En cada uno, Laval hace un análisis de las cifras semanales, explicando en un lenguaje simple lo que implican los datos y gráficas, espacio que es seguido por las exposiciones de sus compañeros o de especialistas relacionados con distintos ámbitos de la pandemia que son invitados para brindar sus conocimientos y experiencia. “Lo interesante es que como todos somos de distintas regiones, logramos generar una mirada más descentralizada de esta crisis”, dice Ernesto Laval sobre el programa que se transmite vía streaming por el Twitter del grupo (Data Covid Chile) y su canal de YouTube (Covid19 Chile) cada sábado, a las 18 horas.

Patrones que se repiten

-¿Durante este año, los datos disponibles han sido suficientes para sus análisis?

-“Ha evolucionado. Las primeras cifras, entregadas por el ministro Mañalich, costaba mucho entenderlas. Al inicio también había muchos datos que no conocíamos, y que de a poco se fueron disponibilizando, aunque hasta hoy siguen entregándose en un formato, y con indicadores y un nivel de desagregación decidido por la autoridad”.

-¿Pero hay datos fundamentales que no estén disponibles?

-Sí, como los datos comunales, que solo se publican en los informes epidemiológicos, lo que implica que no están disponibles día a día; o el de cuántos de los que deben cumplir cuarentena están realmente cumpliéndola y, sobre todo, el de cuántas personas son aisladas antes de 48 horas. Ese dato nunca lo han publicado. Incluso lo pedí por ley de transparencia a la Subsecretaría de Salud y nunca me llegó”.

En todo caso, dice Laval, cada miércoles se publica un informe de los indicadores de TTA (Testeo, Trazabilidad, Aislamiento), pero que considera datos de la semana anterior, lo que obliga a trabajar con información desactualizada. “En ese informe aparece el porcentaje de casos investigados antes de 48 horas, y las cifras son impresionantes: 80, 90 por ciento. Pero no queda claro lo que significa ‘investigado’. ¿Será que lo llamaron, o que se comenzó a investigar? No sabemos, pero no dice nada de si la persona está aislada. Además, la tasa de trazabilidad en Chile es muy baja: 2,6 o 2,7 contactos estrechos por caso, mientras que en Europa se consideran entre 7 y 20. Eso significa que en Chile hay muchos casos que no estamos encontrando”.

-¿Y por qué sucede eso?

-“Se dice que muchos no lo declaran para no afectar al amigo o aquel con quien se han juntado, porque si mandan a esa persona a cuarentena no va a poder trabajar. Para evitar eso, y que la gente no sienta que al enfrentarse a un confinamiento se va a ver perjudicada en lo personal o laboral, es urgente levantar las redes de asistencia necesarias (…) Si soy trabajador informal, y debo estar 11 días sin poder salir a trabajar y eso provoca que mi familia no se pueda alimentar, obviamente voy a tratar de evadir la cuarentena. Pero si me dicen: ‘vas a estar aislado, pero te vamos a dar dinero por esos días que el Estado te está obligando a quedarte en tu casa para proteger al resto’, nadie tendría problema en reconocer sus contactos”.

-Durante el tiempo que lleva analizando la pandemia, ¿qué ha aprendido?

-“Que los patrones se repiten en todos lados, y que hay que aprender de ellos. En todos los países, cuando se tienen pocos casos y de repente se disparan, hemos visto que -si no se toman medidas inmediatas- el brote se les escapa de las manos. Por eso es importante ver las medidas tomadas por otros países. En Wuhan, por ejemplo, cerraron la ciudad, con 10 millones de personas adentro, y al poco tiempo el crecimiento se detuvo. De hecho, a muchas ciudades de China nunca llegó el brote. En Corea, en tanto, no hubo confinamiento, pero sí una trazabilidad perfecta, un seguimiento detallado de cada persona infectada, por lo que sabían cómo se contagió cada uno.

De eso, aprendimos que la clave es identificar rápidamente a los contagiados, y aislarlos igual de rápido para que no contagien al resto. Y, si ya no se puede, aislar a todos en forma muy rigurosa”.

Sin embargo, dice el especialista, en Chile no se ha aprovechado la ventaja que significa ir más atrás en la pandemia, perdiendo importantes oportunidades de aprendizaje por no observar cómo la están enfrentando otros países.

Fallas en la estrategia y en la comunicación

-Entonces, ¿a eso se debe la situación crítica que hoy vive Chile?

-“Sí, se debe a fallas en la estrategia, pero más aún en la comunicación. Se ha fallado en comunicar el riesgo a la población. No hemos sido capaces de hacerle entender que esto es grave, y que debe cuidarse y no salir a la calle, porque hay miles de personas muriendo por ello”.

-¿Y cuáles serían las fallas en la estrategia?

-“Errores conceptuales, por decirlo de alguna manera. Primero, es fantástico el alto nivel de testeo que tenemos, algo que en muchos países no existe. Chile tuvo la capacidad técnica para hacerlo y la voluntad de invertir en eso. Pero ponemos mucho énfasis en que testeamos, y no en cuál es el objetivo de hacerlo, que es que no aumenten los contagios.

Si se supone que somos líderes en cantidad de testeo, pero los contagios siguen subiendo, algo está fallando. Entonces, la meta no debería ser hacer X cantidad de test diarios, sino lograr detectar a quienes pueden contagiar a otros, para así evitarlo. Ahí estamos fallando”.

Agrega que el tema de la Búsqueda Activa de Casos (BAC) también interfiere al calcular la positividad, pues se mezclan poblaciones con distinta proporción de infectados, algo que, en su opinión, también se solucionaría con buena comunicación. “Deberían explicar: en aquellos pacientes sospechosos, que son los sintomáticos, nuestra positividad es de 20%, mientras que en los por Búsqueda Activa es de 2%, y cuando los juntamos todos nos da un 9%. La gente podría entender eso. También sería bueno que se publicara el dato de cuántos test se hacen por BAC, y cuántos no, para que -si ellos no tienen la capacidad de explicarlo-, otros puedan hacerlo”.

Además, dice, se debería testear en lugares donde haya más posibilidad de que los pacientes den positivo, partiendo con los contactos estrechos, para así aislarlos y hacer una nueva investigación epidemiológica de sus contactos.

En cuanto a la trazabilidad, Laval la destaca como una forma efectiva de controlar los contagios, “siempre que se haga bien”, lo que implica identificar tempranamente a todos los contagiados y a todos sus contactos, y aislarlos rápidamente. “Ese ‘rápidamente’ está definido en el Plan Paso a Paso como antes de 48 horas desde que se notifican como sospechosos. No desde que le hacen el test ni cuando se inicia la investigación. Es desde que se sintió mal, fue al médico y le dijeron que tenía síntomas consistentes con el Covid19, siendo rotulado por el Epivigila como un paciente ‘sospechoso’. Desde ese momento, antes de 48 horas debería estar aislado, al igual que sus contactos estrechos. Pero, como decía, ese indicador nunca se ha publicado en Chile. Intuyo que se debe a que la cifra es mala o a que no se conoce, y cualquiera de las dos razones es terrible, porque si no sabemos a cuánta gente estamos aislando, la trazabilidad no está funcionando”.

En todo caso, reconoce, es imposible que la trazabilidad funcione con el nivel de contagio que hoy existe en el país, ya que sería difícil identificar a tantos contactos. “Pero ni con niveles mínimos hemos logrado una buena trazabilidad. Por eso, es fundamental transparentar esta situación, explicándole a las personas que esto se nos fue de las manos, y que el sistema no está funcionando, por lo que deben preocuparse de cuidarse ellas mismas”.

-¿Y es así, esto se nos fue de las manos?

-“Es claro que no está controlado. Tenemos récord de camas UCI ocupadas, lo que es muy malo, porque cuando la gente llega a la UCI, la situación es grave. Y si muchos están llegando a la UCI, es porque son muchos los que están mal, y varios morirán. Entonces, el que siga creciendo la ocupación de camas UCI podría implicar un tremendo impacto en las tasas de mortalidad”.

Además, dice Laval, los que hoy están en unidades críticas se contagiaron hace 2 semanas, lo que implica que si hoy la cantidad de casos está aumentando, en 2 semanas serán muchas más las personas en UCI y las que fallezcan. “El panorama es aún peor al ver que se trata de una situación que se vive en todo Chile, lo que deja a las UCIS sin posibilidad de dar atención a la creciente cantidad de pacientes”.

Malos indicadores al alza

-En la última cápsula de Data Covid Chile, usted decía que están creciendo los indicadores de todo lo malo, y solo un bueno: el de vacunación. ¿Cuáles son los malos?

-“Lo más malo es que la cifra de pacientes Covid19 en UCI sigue subiendo, más cada semana y ya está en el orden de 2.500.

También sigue al alza la tasa de incidencia, que es el promedio de casos diarios (probables y confirmados) por cada 100 mil habitantes, que esta semana alcanzó un promedio de 32.9, muy lejos de los 10 casos por 100 mil habitantes, definido por el Minsal como umbral para salir de cuarentena. Y lo peor es que sabemos que esa alza no se debe al aumento de test, porque el índice de positividad esta semana superó el 9%, cifra que es casi el doble del 5% fijado por la OMS para considerar que la epidemia está controlada”.

-¿Y la cifra de fallecidos? ¿Cree que la abrupta baja de esta semana se debe, como algunos creen, a que muchos enfermos están muriendo fuera de los hospitales?

-“Desde febrero la cifra venía subiendo sostenidamente, por lo que la fuerte caída en el número de fallecidos confirmados con Covid registrada en el reporte del Minsal es difícil de entender, porque no se condice con el alza de pacientes en UCI y con cómo se ha venido comportando la curva hasta ahora. Además, es demasiado pronto para que sea efecto de las vacunas, que igual será una baja más gradual, así que podría deberse a un problema con los datos o un gran desfase al informar los decesos.

Otro punto que considerar es que los fallecidos que se informan son los que tienen PCR positivo y que generalmente mueren hospitalizados. Entonces, puede ser que haya aumentado mucho la cantidad de gente que fallece en su casa, una cifra que sería cercana al 50%, como se comunicó en los reportes epidemiológicos del ministerio, aun cuando el sábado el ministro dijo que esa información era incorrecta.

Pero no lo descarto, porque la última semana en el informe del Departamento de Estadísticas e Información del ministerio de Salud se observa que los fallecidos confirmados por PCR disminuyeron y los no confirmados subieron mucho”.

“Hay que tomar esto en serio”

-Para revertir esta situación, hace unas semanas usted recomendaba, basado en la experiencia internacional, un confinamiento masivo. Desde el sábado, casi 16 millones de chilenos están en cuarentena, ¿cree que sirva?

-“Es difícil adelantar el resultado, porque esto es como un camión de carga. Si los niveles de contagio son muy altos, toma mucho tiempo y esfuerzo detenerlo, porque trae una cierta inercia. Entonces, hay que entender que los resultados de cualquier medida tomada hoy no serán inmediatos. Si la cuarentena resulta efectiva, deberíamos ver de aquí a una semana una baja en los contagios; en 10 o 15 días, una disminución de los casos que llegan a la UCI, y en unas tres semanas, menos fallecidos, aunque en ese indicador pesan también otros aspectos”.

-¿Y cómo logramos una cuarentena efectiva?

-“Para bajar los contagios lo único que sirve es que la gente no esté en contacto con otra gente. Eso es todo. Sabemos que las primeras cuarentenas, en 2020, redujeron bastante los niveles de contagio, pero era porque la gente las respetaba porque tenía miedo de contagiarse. Pero ahora no es así, las personas están cansadas de la pandemia, le perdieron el miedo al virus, no se cuidan como deberían y reaccionan cada vez peor ante estos confinamientos.

Por otro lado, en Chile la estrategia no parece estar enfocada en tener bajos niveles de contagio, sino más bien en no tener niveles tan altos. Entonces, cuando empiezan a aumentar los casos y la cosa se descontrola, la autoridad pone cuarentena, y apenas empiezan a bajar, la quita, sin esperar a llegar a los niveles mínimos que se necesitan para controlar la pandemia. Así, al levantar la cuarentena, los casos vuelven a dispararse rápidamente”.

Esto, sumado a que las cuarentenas cada vez se aplican con menor rigor, opina Laval, ha hecho que sean menos efectivas. “Hoy, a la gente le dan lo mismo. Salen igual, y ni siquiera sacan permisos. Se tiene la mentalidad de que pido permiso para que no me multen, y no porque tiene sentido que yo salga lo menos posible de mi casa para disminuir los contagios”.

El especialista también responsabiliza de esto a las autoridades que, en su opinión, han enviado señales que hacen pensar a la población que vamos saliendo de esto. “Y no es así”.

-Con lo que ha visto que ocurre en otros países cuando se llega a este punto, ¿está asustado de lo que pueda pasar en Chile?

-“Sí. Estoy asustado por la cantidad de gente que va a morir, porque son muertes que podríamos haber evitado, y también porque parece que hemos normalizado que mueran 100 personas al día”.

-O sea, ¿no es optimista respecto del resultado de este megaconfinamiento?

-“Ojalá que funcione, pero debió hacerse antes, porque habrá consecuencias que hoy ya no podemos evitar, gente que está en la UCI sufriendo y muriendo (…) Si la cuarentena se hace de manera rigurosa, podríamos reducir drásticamente las cifras de contagio. Si no, vamos hacia una tremenda tragedia, porque si las UCIS colapsan, la curva de fallecidos va a desbordarse, porque quienes necesiten estar ahí y no logren un cupo van a morir.

Por ello, este nuevo confinamiento debe ser muy estricto, y tenemos que explicarle a la gente que estamos en un momento crítico, en el que va a morir más gente y muchos van a sufrir las consecuencias de pasar por la UCI, y enfatizar que la única forma de pararlo es frenar los contagios quedándonos en casa. Y si no lo hacemos de manera voluntaria, tendrá que ser obligados, pero hay que tomar esto en serio, porque en verdad es muy grave”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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