Simples acciones que ayudan: ¡A cuidar diariamente el corazón!

La constante preocupación por la salud y pequeños cambios en los hábitos son factores fundamentales a la hora de prevenir un accidente cardiovascular. Realizar ejercicios a diario, cuidar la alimentación y controlar patologías como la diabetes mellitus e hipertensión ayudan a mantener un corazón sano.
¿Sabía usted que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Chile, ocasionando el 27,1% del total de los fallecimientos al año? Así lo determina el boletín del Ministerio de Salud: Objetivos Sanitarios para Chile 2000 – 2010. Este tipo de patologías se refiere a afecciones del corazón y a las enfermedades del sistema vascular (arterias, capilares, venas) de todo el organismo, tales como el cerebro, las piernas y los pulmones.
El problema comienza, pues con el tiempo las arterias que llevan la sangre al corazón y al cerebro pueden obstruirse, debido a la acumulación de células, grasa y colesterol.
Hay muchos tipos de enfermedades cardiacas y cardiovasculares. Las más comunes son la arteriosclerosis (vejez prematura y envejecimiento de las arterias); la enfermedad cardiaca coronaria (que afecta los vasos sanguíneos o las arterias coronarias); angina de pecho (dolor o molestia en el pecho producida cuando alguna parte del corazón no recibe suficiente sangre); derrame cerebral (falta de flujo de sangre al cerebro ocasionada por un coágulo de sangre o una hemorragia en el cerebro, debido a la rotura de los vasos sanguíneos) e insuficiencia cardiaca, que ocurre cuando el corazón no es capaz de bombear sangre al organismo tan bien como debería hacerlo.

Factores de riesgo

Los elementos de riesgo de este tipo de enfermedades son un número de características que predisponen al individuo a una afección coronaria; mientras más agentes de peligro, mayor es la probabilidad que tiene una persona de sufrir una dolencia cardiovascular. Pueden dividirse en dos grandes grupos: “modificables” y “no modificables”.
Dentro del primer grupo, se incluyen como los más trascendentales: la edad (a mayor edad, mayor riesgo) y los antecedentes familiares (si tiene parientes con enfermedad cardiaca, mayor riesgo).
Los agentes “modificables” en tanto, están relacionados con algunos hábitos de las personas como el consumo de tabaco, la mala alimentación (alta en grasas) y el sedentarismo. Además, se suma la presencia de patologías crónicas que también influyen como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y excesivos niveles de colesterol.
A lo anterior, hay que añadir el estrés como un factor de riesgo importante, ya que el nivel de sobreexigencia que actualmente se autoimponen las personas afecta de manera importante la salud.

Síntomas

Uno de los síntomas más importantes a tener en cuenta es el dolor en el pecho. Sin embargo, algunas personas pueden tener poco o incluso ningún dolor, especialmente los ancianos y diabéticos, lo que se conoce como ataque cardíaco silencioso. El dolor puede ser intenso o leve y se puede sentir como una presión aplastante e intensa. Generalmente esta molestia dura más de 20 minutos y no se alivia por completo con el reposo o con un medicamento. Otros síntomas son las náuseas o vómitos, dificultad para respirar, palpitaciones (sensación de que el corazón está latiendo demasiado rápido) y sudoración que puede ser profusa.

Conozca su corazón

Es un órgano muscular hueco, cuya función es bombear la sangre a través de los vasos sanguíneos del organismo.
Pesa entre 200 a 475 gramos y es un poco más grande que una mano cerrada.
El corazón de un adulto late unas 40.000.000 de veces por año. En una vida de duración media (70 años) habrá latido unas 2.500.000.000.000 veces y habrá bombeado 350.000 toneladas de sangre.
En estado normal el corazón late 70 veces por minuto e impulsa 5 litros de sangre en ese mismo tiempo.

Mejor consejo: vida sana

Una de las mejores formas de evitar un problema al corazón es la responsabilidad en el cuidado de la salud. Antes de los 40 años, los expertos recomiendan chequeos preventivos al menos cada 5 años (especialmente en caso de tener antecedentes de enfermedades cardiacas dentro de la familia). Después de los 40, sugieren una revisión anual para descartar algún problema coronario.
Otra forma de prevenir este tipo de patologías es a partir de una alimentación saludable, es decir, llevar una dieta baja en grasa saturada y colesterol. Además, así se evita un mayor desarrollo de la obesidad, otro factor de riesgo para el corazón.
En este sentido, una importante recomendación es mantener al mínimo el consumo de azúcar refinado y sal, así como reducir el consumo de proteínas de origen animal, sustituyéndolas por legumbres y cereales integrales. Además de restringir el consumo de carnes rojas y aumentar el de pescados (especialmente de pescados azules). Otro punto a considerar en cuanto a las comidas es limitar el consumo de yemas de huevo a 2 ó 3 por semana, en cuanto a las claras, éstas pueden tomarse sin limitación y mezclarse con las yemas para hacer tortillas y salsas.
El consumo de un plato de verduras frescas o una buena ensalada también ayuda al cuidado del corazón, junto con los cereales y las legumbres, deben ser la base alimenticia. También es bueno preferir los alimentos integrales a los refinados, ya que un aporte suficiente de fibra es una de las claves para la salud cardiovascular.
A lo anterior se suma la actividad física como otra acción preventiva ante afecciones al corazón, una vida más activa ayuda a disminuir la presión arterial, a controlar el peso y a aumentar el colesterol bueno (HDL) en la sangre. La práctica de ejercicios de manera responsable es considerada fundamental, ya que evita no sólo las enfermedades al corazón, sino que mantiene una buena salud en las personas. Se recomiendan 30 minutos de actividad moderada, de preferencia diariamente, para proteger el corazón (y la salud en general). Entre estas actividades se encuentran caminar a paso ligero, andar en bicicleta y la jardinería (la actividad se puede dividir en periodos cortos de al menos 10 minutos cada uno).

Cirugía Cardiaca

La cirugía cardiaca ha experimentado un desarrollo vertiginoso durante los últimos 15 años, lo que permite en la actualidad la resolución quirúrgica de casi todas las anomalías adquiridas o congénitas. Esta generación de nuevos conocimientos y el mejor entendimiento de las diversas patologías ha posibilitado, a su vez, el desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas y una mayor seguridad para las personas sometidas a estos procedimientos. Como consecuencia de este desarrollo, en la actualidad cada vez se interviene a pacientes de mayor edad.
La cirugía del corazón también adquiere su importancia en base a que la cardiopatía (fundamentalmente la patología coronaria) es la causa aislada más importante de muerte en los países desarrollados. Y aunque hay varias enfermedades que pueden justificar la intervención quirúrgica, la patología valvular y la coronaria son las más frecuentes.

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