Esta innovadora metodología, validada mundialmente, tiene como objetivo primordial la seguridad del paciente, y el desempeño de estudiantes y profesionales en un ambiente seguro. Aquí, el aprendizaje se basa en la práctica reiterativa de habilidades, que genera un pensamiento reflexivo y el conocimiento de los “modelos mentales”, y en un permanente trabajo en equipo.

Hace muchos años que se comprobó la efectividad de la simulación como metodología de aprendizaje, y ya son cientos los programas académicos en todo el orbe que la han incorporado como una importante herramienta de enseñanza. De hecho, si bien el ámbito sanitario es una de las áreas en que mejor se pueden apreciar sus resultados, es aplicable a todos los campos profesionales.

Chile también se ha hecho parte de esta tendencia mundial, y en la Región del Biobío, consecuente con sus lineamientos de propiciar la innovación como parte importante de su quehacer, la Universidad Andrés Bello hace ya varios años que marca pauta en el campo de la simulación clínica como instancia de aprendizaje.

Así lo señala el anestesiólogo cardiovascular, el Dr. Eugenio Sanhueza, quien es Director del Programa de Formación de Postgrado en Anestesia y Reanimación en UNAB sede Concepción. “La simulación se define como la práctica deliberada y reiterativa de ciertas formas de trabajo en relación a situaciones; en nuestro caso, en la interacción con pacientes. Esta metodología, que en la Universidad se aplica en la formación de pregrado y postgrado, además de en educación continua, funciona como instrumento de seguridad tanto para el paciente como para el alumno o profesional, pero lo más importante es que permite un aprendizaje reflexivo. Es decir, el estudiante logra analizar lo que ha hecho bien y también sus errores, y de ello saca una importante enseñanza”.

Agrega que gracias a este pensamiento reflexivo es posible conocer “modelos mentales”, que implican que el alumno esté preparado para realizar de manera óptima -casi automática, gracias a la repetición constante- las situaciones habituales y también las poco frecuentes. “Prepararse es fundamental, porque si no ha practicado incesantemente, solo y como equipo, los resultados pueden ser desastrosos”, enfatiza Sanhueza.

Dr. Eugenio Sanhueza, Director del Programa de Formación de Postgrado en Anestesia y Reanimación UNAB Concepción.

Raquel Espejo, Directora del Hospital de Simulación de UNAB Concepción.

Pensamiento reflexivo y humanización

Buscando mantenerse a la vaguardia en innovación, la sede Concepción de la UNAB hoy cuenta con un moderno Hospital de Simulación, liderado por la matrona Raquel Espejo.

Tanto ella como el Dr. Sanhueza se encuentran certificados como instructores avanzados en Simulación Clínica por el Institute for Medical Simulation (Harvard), en el Hospital Virtual de Valdecilla, en España, lo que les ha permitido capacitar en esta metodología a docentes de la UNAB y a otros profesionales.

“La innovación es parte importante del sello de esta Universidad, tal como lo demuestra el tener el hospital simulado más completo de la Región, que cuenta con equipamiento de vanguardia, fantomas de última generación y realidad virtual. Todo eso es innovación, y es lo que nos diferencia de otras casas de estudio”, sostiene.

En su opinión, la simulación es una “linda excusa” para generar pensamiento reflexivo, y para lograr que los estudiantes tengan conciencia social y fuertes vínculos con la comunidad. Agrega que contar con un Hospital Simulado y con docentes capacitados en esta metodología, “que sean capaces de ‘dejar hacer’ al estudiante”, permite que ese aprendizaje reflexivo se dé en un ambiente psicológicamente seguro. Así, si el estudiante se equivoca, “no hay recriminaciones, sino que el tema se discute y todos aprendemos”.
Ambos profesionales coinciden en que la simulación también permite adquirir habilidades blandas, como comunicación efectiva, liderazgo y trabajo en equipo y que, sobre todo, fomenta la humanización en la atención sanitaria. “Por ejemplo, gracias a nuestros pacientes estandarizados, que son personas entrenadas para poner a prueba los conocimientos y habilidades de los alumnos, estos aprenden a respetar al paciente, a reconocer si presentan una enfermedad física o mental, a mirarlo a los ojos, a generar una conexión. Y eso, evidentemente, le da un sello distinto a la formación UNAB”, explica Raquel Espejo.

El Dr. Sanhueza agrega que la simulación clínica evita que los jóvenes lleguen a practicar con pacientes reales y permite que tempranamente se familiaricen con lo que vivirán al egresar. “Adquieren más destrezas para enfrentar a los pacientes, y aprenden cuáles pueden ser las complicaciones, qué hacer y por qué hacerlo. También les enseñamos a valorar el aporte de los otros integrantes del equipo de salud, a compartir sus conocimientos y a crear equipos, en los que existan líneas robustas de comunicación. Pero lo más importante es que la simulación permite humanizar la atención, porque se aprende a ser empático con el miedo o dolor del paciente”.

Simulación in situ

Ya teniendo muy bien desarrollada esta metodología en su Hospital Simulado, y a la espera de ampliar su cobertura en postgrados del área de Salud, la UNAB se prepara para avanzar un paso más, sacando la simulación fuera de sus muros.

Se trata de lo que denominan Simulación in situ, “una modalidad muy potente para aplicar esta metodología, y que pensamos comenzar a implementar en las Unidades de Cuidados Intensivos, pabellones y en salas de recuperación. Luego esperamos añadir las unidades de Emergencia”, adelanta Sanhueza.

Añade que esta práctica permitiría detectar las falencias de los centros de salud, para permitirles mejorar la atención de forma que sea cada vez más completa, segura y eficaz. Es por ello que ya se encuentran en conversaciones con hospitales y clínicas de la zona para implementar en ellos esta modalidad, que derivará en un completo análisis de las fortalezas y debilidades de cada recinto hospitalario, el que refundirán en un informe que les entregarán.

Vinculación con la comunidad

Pero la Universidad no solo está bien preparada para realizar simulación clínica en todos los niveles, dentro y fuera de sus aulas, sino que también, apoyada en esta metodología, busca vincularse fuertemente con el medio haciendo eco de su rol social.

Es así que, en el marco de la Ley 21.156, promulgada en mayo de este año, que obliga a establecimientos educacionales, recintos deportivos y otros espacios de asistencia masiva a contar con desfibriladores automáticos portátiles, la UNAB comenzó a capacitar a personas no vinculadas al ámbito de la salud en Reanimación Cardio Pulmonar (RCP).

De hecho, la Universidad fue la primera sede AHA (American Heart Association) en la zona, lo que la valida para formar instructores certificados en RCP. “Estamos preparados para acoger la solicitud de entidades vinculadas a la UNAB que requieran esta capacitación. Nosotros llevamos los fantomas de reanimación cardio pulmonar y desfibriladores de entrenamiento, y con ellos le enseñamos cómo actuar si un niño o un adulto sufren un paro cardiorespiratorio. Este es un conocimiento que todos debieran tener, muy necesario, porque técnicas como esta marcan la diferencia entre la vida y la muerte”, sostiene el anestesiólogo.

Esta iniciativa, que se suma al alto desarrollo alcanzado por la Universidad en simulación clínica, ha motivado que cada año sean más los jóvenes que escogen esta casa de estudios para estudiar alguna carrera del área de la Salud, a sabiendas de que esta metodología es parte importante de sus programas académicos. “También hay muchos profesionales que optan por hacer aquí sus postgrados o venir a capacitarse con nosotros. Quieren aprender sobre simulación clínica, pues saben que esto es el futuro”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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