SS.CC. Concepción: Arte y cultura para una formación integral

Durante cuatro días, estudiantes del colegio participaron de la Confraternidad Cultural, una actividad que no solo les permite compartir con jóvenes de otros establecimientos de la congregación, sino que también les aporta una instancia formativa, y una “experiencia de vida”.

 

Cada dos años, estudiantes y profesores de la red de colegios de la congregación de los Sagrados Corazones, de Concepción, Santiago, Viña del Mar y Valparaíso, participan de la Confraternidad Cultural, evento en el que se reúnen para compartir sus talentos artísticos y fraternizar. Así lo señala el Coordinador de Actividades Co-programáticas del colegio SS.CC. Concepción, el profesor Gonzalo Chacano, quien detalla que esta vez le correspondió al colegio de la Región Metropolitana cumplir el rol de anfitrión.

“La Confraternidad se desarrolló entre el uno y el cuatro de octubre, cuatro jornadas muy intensas y llenas de actividades, que cada noche culminaron con la presentación de alguna de las obras preparadas por los colegios. Las puestas en escena se inspiraron en una temática común que, esta vez, fue la migración, integración y multiculturalidad”, detalla el docente.

Agrega que la preparación de este montaje implica para los jóvenes un trabajo arduo y de mucho compromiso que se extiende durante varios meses, y que este tipo de iniciativas está pensada como una manera de aportar al proceso formativo de los estudiantes. “Uno de los aspectos diferenciadores de nuestro proyecto educativo es entregar una formación integral. En esa línea, creemos que instancias como esta brindan a los alumnos una vivencia fraternal enriquecedora, una experiencia de vida”. 

A cargo de la dirección general de los participantes de los SS.CC. Concepción en la Confraternidad está el actor Lientur Rojas, una tarea que realiza acompañado de un equipo de ocho profesores: Andrea Alarcón, Carolina Alvear y Gonzalo Figueroa (Danza); Katiuvchka Rojas y Cristóbal Gessel (Teatro), y Margot Quezada y José Aguilera (Música).

Lientur Rojas detalla que, en el marco de esta actividad, su labor consiste en tomar la idea general, la temática en la que se debe basar la obra, y “darle una corporalidad” que permita presentarla en escena. “La muestra no es exactamente una obra de teatro, sino más bien un espectáculo multidisciplinario que incorpora también elementos de música, coro y danza”.

Agrega que una vez que conoció el tema pensado para los montajes de este año, se abocó a realizar una acabada investigación social sobre la materia, de modo de poder construir la propuesta estética y narrativa de la obra.

Con la “maqueta” ya armada, los profesores de este equipo comenzaron a reunirse regularmente con sus alumnos de los talleres de Danza, Teatro y Música del colegio, para definir las funciones de cada uno, dividir los elencos y analizar los últimos detalles antes de dar paso a los ensayos.

En el taller de Teatro, comenta Rojas, “todo partió recogiendo sus impresiones respecto de la migración, qué sabían, qué opinaban… era importante conocer su parecer sobre el tema y también sobre la obra que se había creado. Durante varios meses los jóvenes se dedicaron a investigar, y cuando nos juntábamos ellos expresaban sus ideas, se producían discusiones, criticaban detalles del texto o del montaje… Sus sugerencias fueron escuchadas y fuimos modificando la obra para que, de alguna manera, nos representara a todos”. Un enorme desafío, pues se debían aunar los pareceres de estudiantes y profesores.

Lientur Rojas enfatiza que el producto final, la obra denominada “Migrantes, soñamos bajo el mismo cielo”, no presenta una solución ni, mucho menos, una crítica al fenómeno de la migración. “No era eso lo que se buscaba, sino promover una reflexión al respecto”, dice.

El profesor Chacano hace hincapié en el apoyo brindado por el colegio para el desarrollo de esta actividad, que se realiza bajo la dirección de la Vicerrectoría de Formación de la institución. Además, destaca el compromiso de los estudiantes y sus familias, porque fue una preparación de muchos meses, que significó sacrificar tiempo de estudio y fines de semana. “Los jóvenes debieron reorganizar sus actividades y posponer, muchas veces, sus panoramas. Asimismo, es destacable el compromiso de nuestros profesores, el tiempo extra que entregan y el cariño que ponen en esta actividad, pues entienden que esta es una linda experiencia formativa para nuestros alumnos”.

El profesor Rojas agrega que es importante destacar que en este tipo de iniciativas todos son importantes y necesarios. “Ya sea que le toque cantar, bailar, actuar o cumplir cualquier rol más pequeño, todos aportan a la obra. También hay que enfatizar la relevancia educativa de la Confraternidad, pues permite desarrollar o potenciar aspectos como la disciplina, el trabajo en equipo, la solidaridad, la responsabilidad. Más allá del espectáculo mismo, la experiencia es enriquecedora y cumple una importante función pedagógica, la de contribuir a formar jóvenes integrales”, puntualiza.

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