Tecnología en la práctica médica al servicio de la vida

Tres grandes revoluciones tecnológicas cambiaron la manera de ejercer la medicina. Hoy, el área de imagenología, el Internet y la cirugía a distancia son procedimientos de última generación que se han convertido en aliados de los médicos en su tarea de velar por la salud de sus pacientes.
La práctica médica tiene en la tecnología a un gran aliado. En los últimos 30 años, la medicina se ha visto beneficiada con avances tecnológicos materializados en equipos que permiten la obtención de diagnósticos más precisos y rápidos, beneficios que son fundamentales a la hora de definir un tratamiento oportuno y que, eventualmente, haga la diferencia entre la vida o la muerte de un paciente.

Revolución médica

El doctor Juan Enríquez, Presidente del Colegio Médico filial Concepción, reconoce que “la revolución tecnológica del último tiempo es un aliado para la medicina, para los médicos, para los pacientes y para las instituciones de salud”.
Puntualiza que tres hitos marcan un antes y un después en la práctica médica y se relacionan con los avances en el área de la imagenología, el uso de Internet y la cirugía a distancia. “En imagenología, pasamos de los arcaicos equipos de rayos a la ecografía, se avanzó con el scanner y seguimos con la resonancia nuclear magnética y ahora con el scanner helicoidal. No cabe duda que este último aparato marcó un antes y un después en el mundo de la medicina”.
Vinculado a lo anterior, la aparición de Internet marcó la segunda revolución en la forma como se ejerce la medicina. Juan Enríquez sostiene que ha sido fundamental por el hecho de poder contactarse en línea con médicos de distintas partes del mundo y con buscar bibliografía sobre distintas y nuevas patologías. Sin embargo, ha sido aún más útil ya que brinda la conectividad necesaria para “poder enviar imágenes a distancia de tal forma que un radiólogo interprete una radiografía y nos envíe la información de vuelta”.
El tercer acontecimiento lo constituye la cirugía a distancia o mínimamente invasiva. Hoy, equipos robotizados permiten la realización de procedimientos quirúrgicos por vía satelital. “Un astronauta puede estar en el espacio y un cirujano, desde la Tierra, lo puede operar porque en la nave hay un robot que sigue las indicaciones del médico”, explica el Presidente de la filial Concepción del Colegio Médico.
Asimismo, la cirugía mínimamente invasiva, como la laparoscópica, marcó un antes y un después en muchos cuadros patológicos que requieren una compleja intervención quirúrgica, debido a que con ella las patologías son resueltas con precisión y sin someter al paciente a largas horas en el pabellón.

Por la salud del paciente

Precisión y rapidez son los principales beneficios que recaen en el paciente, toda vez que el médico recurre a la tecnología de punta para detectar, en forma precoz, alguna patología. “Los equipos de última generación permiten observar lesiones mínimas que a lo mejor podrían pasar desapercibidas en el diagnóstico médico tradicional y como consecuencia se haría un tratamiento tardío. En cambio, con esta tecnología, hasta una mínima lesión se puede identificar de manera temprana y el tratamiento puede ser salvador para un paciente”, enfatiza el doctor Enríquez.
Esto es posible porque, por ejemplo, con los equipos de resonancia nuclear magnética, así como con el scanner helicoidal, el médico obtiene una imagen nítida, como si estuviera mirando el órgano en la palma de su mano, porque el aparato entrega imágenes tridimensionales. Aún más, el software que utiliza permite rotar la imagen para mostrar todos sus lados.
Cada aspecto de esta revolución tecnológica aplicada a la medicina ha ido, a su vez, mejorando con el tiempo. Así, por ejemplo, la ecografía de la década de los 70 fue la gran revolución para la obstetricia, pero unos años más tarde lo fue también para la medicina en general. “La ecografía de hoy así como la ecocardiografía actual no tiene nada que ver con la que existía años atrás, ya que los equipos de última generación entregan imágenes más nítidas y de mayor precisión”, afirma el médico.
El scanner, que se incorporó a la medicina a fines de los ’80 y la resonancia nuclear magnética a fines de los ’90, es un equipo que también ha sido mejorado en su fabricación. Por eso es que hacerse un examen con un aparato antiguo versus uno de última generación no es lo mismo, ya que arrojan información distinta. “Así como pasa en la computación en que la tecnología avanza con nuevos procesadores, en la aplicación médica ocurre lo mismo. Un examen hecho con un equipo de última generación entregará información mucho más precisa y en forma muchísimo más rápida. El ahorro en tiempo es un significativo especialmente para el paciente, ya que con el nuevo equipo la toma del examen es mucho más breve, con menos ansiedad y molestia para el paciente”, aclara el doctor Enríquez.

Tecnología necesaria

Todas estas razones permiten concluir que en la actualidad no se concibe un centro médico donde a los pacientes con trauma o los que presentan sospechas de patologías graves como cánceres o afecciones coronarias, no cuenten con aparatos de última generación en el área de la imagenología. Sin embargo, no todos los centros de salud del país están equipados con tecnología de punta, ya que son equipos que requieren inversiones millonarias.
Por otro lado, la medicina tecnologizada ha hecho que los médicos se acostumbren a ella y, por consiguiente, hayan perdido la precisión de los médicos de antaño. El doctor Juan Enríquez, sostiene que este acostumbramiento provoca “la desventaja de que si bien podemos realizar un diagnóstico basado en los 4 parámetros fundamentales de examinación (inspección, palpación, auscultación y percusión), el diagnóstico no va a ser tan preciso como sería si se utiliza como apoyo los exámenes de última tecnología.
Además, el paciente, en su rol de consumidor, sabe de la existencia de estas herramientas tecnológicas creadas para facilitar el diagnóstico clínico y, por lo tanto, comienzan a exigirlas.

Margen de error

Y si bien la tecnología aplicada en medicina es costosa, lo cierto es que en materia de salud no puede pensarse en economizar como si se tratara de un bien de consumo masivo. Al contrario, si la diferencia económica significa salvar la vida de un paciente, la alianza medicina-tecnología debiera ser considerada una inversión y no un gasto.
Ahora bien, hoy las personas economizan cada vez menos en el consumo de bienes. Por ejemplo, el mercado de los televisores viene registrando un aumento significativo con la llegada de los equipos de plasma y LCD de pantalla plana. Y mientras estos aparatos suman millones en ventas, los tradicionales televisores quedaron en el olvido, a pesar de que su compra es más barata que el endeudamiento por 12 o más cuotas que significa adquirir un tv de última generación.
El doctor Juan Enríquez comenta que “si la gente no está ahorrando en televisores creo que malamente podrían ahorrar en salud, pero suele ocurrir. La gente prefiere comprar el último televisor, pero no va donde los centros de salud que tienen la última tecnología. Ese es un ahorro mal entendido”, afirma.
Ahora bien, tampoco se trata que pasar al extremo de exigir resonancia magnética o scanner helicoidal a todos los pacientes. En rigor, se trata de usar la tecnología como un aliado del médico, cuando ésta se necesite y sea realmente apropiada para un diagnóstico precoz de una patología de gravedad. Es por eso que tanto el Ministerio de Salud, como algunos centros privados han invertido en la compra de tecnología de última generación que, de hecho, está salvando vidas.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES