Temporada de infieles: una cuestión de oportunidades

Cuando el clima sube, la ropa cae. Hay mayor disposición para el enamoramiento y una serie de tentaciones que hacen preguntarse si la romántica estación de las flores hace también proliferar las relaciones que no están permitidas.

primavera-1.jpg“Hace tiempo que mi cuerpo anda loco, anda suelto y con deseos de amar ¿Será que ya es primavera?”… Rafaela Carrá suena a lo lejos desde un auto en plena calle un día soleado e ilumina el sentido de este reportaje. Horas consultando a psicólogos, investigadores privados, expertos en sexualidad y las respuestas podrían estar más cerca. La primavera y el erotismo parecen ir de la mano, como el desayuno de quien despierta de un largo sueño invernal. Por algo será que los poetas hacen gala en sus versos de esta interesante combinación. Y si bien la estación de las flores propicia el terreno para disfrutar del erotismo ¿es también la época donde se desatan las pasiones de la infidelidad?
Veamos.
“Definitivamente sí”, dice tajante Carlos, de una agencia de investigadores privados al consultarle por demanda de seguimientos en esta época del año. “No podría decir que hay más amantes, pero sí hay un incremento en nuestro trabajo. Diría que después del 18 de septiembre comienza la temporada más alta de nuestra labor, ya que por una cosa de clima y luz hay más oportunidades de estar fuera de casa”, acota.
No es una conclusión tan difícil de calcular. Pero también hay otros componentes que hacen de este período una tentación en lo sexual: hay más estímulos visuales. El psicólogo Víctor Figueroa, experto en sexualidad, aclara que no hay estudios que determinen si hay más o menos amor, si hay más o menos encuentros o más o menos amantes. Pero sí los factores ambientales inciden en los estados de ánimo de las personas, en el sentirse de mejor humor y en el tener una mejor disposición para la seducción.
“Basta referirnos a los países que tienen climas más tropicales y veremos que hay más libertad en lo sexual, ocupan mucho más los espacios públicos, hay más interacción social y, por lo demás, se está mucho más expuesto a la piel por un asunto de vestimenta”, agrega el psicólogo.
La liviandad de la ropa sería otro de los factores que daría una manito a esta suerte de fiebre estacional. La calidez de la temperatura desata también una ola de nuevos colores, sabores y olores en el cuerpo y, con la aproximación del verano, hay además una intención de la mayoría por verse mejor, por sentirse más sexy y cuidar la figura. “Es un asunto de disposición. No podría decir que científicamente la temperatura climática y la del cuerpo causan efectos biológicos importantes en lo sexual, pero sin duda logran una mejor predisposición en estos terrenos”, acota Víctor Figueroa.

Amantes en serie

“Infieles de primavera, igual que la serie de Chilevisión…”, le digo a Gustavo, ejemplar de 34 años, bien parecido, novio y galán empedernido. De esos que los entendidos definen como el “infiel oportunista”, el que tiene una relación estable con una mujer, pero suele involucrarse según la ocasión con otras mujeres dependiendo cómo le manden sus impulsos y permitan sus conquistas. Es separado, en trámite de divorcio, una hija y se distanció de su esposa cuando ella lo sorprendió en una relación extramarital.
“¿Qué por qué lo hago…? No sé, simplemente siento que no puedo evitar sentirme atraído por otras mujeres. Siempre estuve seguro de los sentimientos hacia mi esposa. La quise muchísimo. Siempre fue lo más importante para mí. Me preocupaba mucho mi familia y procuré siempre ser un buen papá también. Pero ocurrió que estuve con otras mujeres durante mi matrimonio que duró cuatro años. Nunca pretendí nada con ellas, siempre fue sólo sexo y eso es lo que mi ex señora no entendió. Es decir, no perdonó. Mi error fue que se diera cuenta”, agrega Gustavo.
Dice que, curiosamente, su relación extramarital más conflictiva se dio justamente en este período primaveral, en noviembre. Una persona que por casualidad conoció en un encuentro de amigos y que coincidió en otras reuniones posteriores. “Un día cualquiera nos topamos en un restaurante, había un poco de trago en el cuerpo y el resto es lo que llevó al fin de mi matrimonio”, señala con nostalgia el galán, ahora emparejado feliz, pero con sus mismos hábitos relacionales. “Si alguien me gusta y engancha, no perdono”, pasa el dato, riendo.
Los psicólogos advierten que si bien la monogamia corresponde a una construcción cultural y que la tendencia de las personas es a buscarse para procrear, eso de que somos “animales por naturaleza” y que no se puede evitar ser infiel es una justificación facilista.
“Justamente lo que nos diferencia de los animales es la capacidad de razonar. Decir que el deseo sexual no se puede evitar y que por eso se es infiel es una opinión personal, que pretende validar las conductas polígamas. Ahora, todos podemos sentir atracción, excitación y deseos, pero controlar es lo que nos hace distintos a otras especies animales. El ser humano tiene la condición de poder optar, decidir y postergar la gratificación de las necesidades”, puntualiza el terapeuta sexual.
Sólo para que tenga en cuenta. En algunos países asiáticos las empresas realizan numerosos test con tal de detectar a los infieles. Quienes tengan esos rasgos son desplazados de sus contratos, ya que tienen la certeza de que estas personas son desleales, inseguras y que no tienen la capacidad de “gobernarse” en otras áreas. ¿Se fija cómo aumentaría la cesantía en Chile si nos pusiéramos así de duros?

Suben las ventas

En un rápido sondeo por farmacias del centro penquista se confirma la idea de que en esta época sube la venta de anticonceptivos y preservativos. “No diría que al doble, pero sí en un 20 por ciento”, aclara el encargado de una farmacia cadena.
Estudios afirman que la primavera favorece la aparición de la menarquia o primera menstruación, procesos en que intervienen estrógenos, andrógenos y progesterona, hormonas que inciden en la líbido. Y si funciona con esas hormonas, por qué no con el estradiol, que es la llamada “hormona de la infidelidad”. Se señala que los altos niveles de estradiol hacen que las mujeres sean percibidas como más atractivas y, además, tengan una alta propensión a flirtear. Por añadidura, estas mujeres serían más infieles. Esta hormona se asocia a los pechos abultados, las caderas anchas y los movimientos coquetos.
“¡Sí soy coqueta!, me gusta sentir la adrenalina de la conquista… Dejar que el hombre crea que te tiene es como un juego. A veces lo hago con hombres que me gustan, a veces con otros que no… Creo que es para validar que uno tiene sus armas, que es bonita, que es atractiva en el amplio sentido de la palabra”, induce Isabel, quien ya confesó que en octubre de 2009 dio el paso con un amante, un conocido que la hace sentir bien, con el que tiene una relación sin más compromisos que una amistad “sana y sin prejuicios”.
“No esperaba ser infiel. No busqué nada, simplemente sucedió. Mi matrimonio es fuerte, con dificultades como todos, pero por distintos factores nuestra vida sexual se vino agotando, siendo tediosa y sin atractivos. Cuestioné mi propia participación como amante en mi matrimonio y de pronto me abrí la puerta para sentir cosas por alguien que ya conocía y que me resultaba cómodo. Había cierto interés de ambos, relaciones asumidas y la certeza que cada cual iba por su lado sin involucrar sentimientos amorosos. Tengo buen sexo con él, esporádico, sin compromisos y sin presiones. Es lo mejor. Es irracional, pero esto me ha ayudado a mejorar incluso mi vida con mi esposo”, responde Isabel, quien agrega que en primavera ha sido mucho más fácil concretar sus encuentros.
“Los días son más largos, puedes hacer más cosas y para mí estar con mi amante tiene también que ver con un asunto de sentirse alegre, más liviano y esta época es clave para eso”, acotó.

De película

Ser infiel es asumir riesgos. Siempre estará dando las claves a su pareja para que lo agarren, porque inconscientemente comienza a dar pistas. Así lo señalan en una de las agencias de cazadores de infieles que aparecen en la guía telefónica. En Concepción se publicitan 7, pero en sólo tres contestan los teléfonos.
Por lo menos en Concepción lo que más se usa son los seguimientos, que varían desde permanentes a enfocados a una semana hasta lograr cazar al objetivo con algún tipo de registro audiovisual. “Lo más frecuente son llamados de mujeres, en cuanto a las consultas, pero los que más se atreven a contratar un servicio de seguimiento son los hombres”, explica Felipe Burgos, asociado de una de estas agencias.
Existen servicios muy sofisticados para lograr encerrar a un infiel y la tecnología es la principal aliada en la cacería.
Al teléfono me hago pasar por clienta, que mi marido es infiel, que quiero seguirlo, que estoy en Concepción y que cómo lo puedo hacer para terminar mi aflicción y caer en la cuenta lo más rápido posible.
La voz al teléfono me explica que un seguimiento me puede costar 150 mil pesos diarios, que son una empresa de Santiago, discreta, y que los resultados son irrefutables. Que debo prepararme para saber la verdad. Me interroga por mis sospechas. Se las relato y llega a un diagnóstico tajante. “Apuesto a que tu marido se encierra en el baño con su teléfono, que borra sus mensajes de texto y los correos, que sale a otro lugar para contestar y que es más parco que nunca cuando lo hace delante de ti o se refiere sólo con monosílabos. Lo que creo que necesitas es un software que va directo en el chip del teléfono y que te redireccionará todos los mensajes hacia un correo. Los amantes siempre se mandan mensajes y aunque él los borrara, siempre van a quedar registrados y sabrás qué hace. Eso tiene un costo de $190.000 pesos y el servicio se mantiene por un año”, me agrega dándome instrucciones de cómo operar para que mi pareja no se dé cuenta.
Lo otro, si no existe un amante estable y quieres probar si tu pareja es un infiel oportunista, se contrata un servicio de “carnada” para comprobar si efectivamente la pareja es susceptible de ser tentada por un hombre o mujer, que suele ser un actor profesional o alguien entrenado para hacer caer al infiel.
No es fácil la decisión y para cualquiera que esté bajo sospecha, decidirse a comprar información plantea un escenario de cierta infidelidad tan patente como la que supone de su pareja.
Es lunes, horario prime, y Chilevisión revienta el rating con su serie infieles de primavera, en TVN, Francisco Melo hace de las suyas gorreando a su mujer con una colega más joven, mientras ella se cuestiona permitirse probar a su sobrino harto menor. En el cable al menos dos películas recrean el escenario de la infidelidad. Y digo una vez más no es sólo el clima, no es sólo la temperatura, sino todo un ambiente que conspira para tentar. Con tanta carne en la parrilla de septiembre puede ser el inicio de una gran ingesta. Saque las cuentas y convénzase cómo disfruta este clima, que la temporada es larga y los caminos muchos. Recuerde que ser infiel no es sinónimo de adulterio y que los psicólogos plantean que cada pareja establece los límites de una infidelidad y que, de cierto modo, todos podemos hacer algo para provocarla o evitarla.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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