Tomate, milenario y universal

Este pequeño y sabroso fruto de origen americano cautivó a los conquistadores desde su llegada al continente. Es uno de los más consumidos día a día en muchos hogares del mundo y es un ingrediente ícono en muchas gastronomías típicas como la italiana, la española, mexicana y también la chilena.


Los tomates son frutos cultivados en ambientes naturales o en invernaderos. Se caracterizan por tener diversas formas, tamaños y colores. Se comercializan una veintena de variedades diferentes, entre las cuales destacan los redondos, con forma de pera o cereza, estos últimos muy utilizados en bocados de cocktail.


Su aporte nutricional es caracterizado por las vitaminas, en especial la A. También entrega al organismo Potasio y una gran cantidad de agua, líquido fundamental en la dieta diaria.


Variadas son sus posibilidades culinarias, ya que puede consumirse natural con un poco de sal, en  sopa fría tipo gazpacho,  salsas calientes clásicas  pomodoro o napolitana, guisos típicos  como el tomaticán, mermeladas, cremas, gratinados, salsas frías tipo chancho en piedra o en ensaladas clásicas como la chilena.


Si tuviéramos que aprovechar al máximo unos tomates frescos en su punto de madurez, recomendaría que estos sean preparados como ensalada, a los que podemos agregar unos  cubos pequeños de queso fresco, más un poco de albahaca y pimiento. Ahora, si el punto de madurez fuese demasiado alto, la primera opción debe ser una salsa y la segunda un tomaticán veraniego, de esos que sólo requieren un poco de cebolla, choclo, ajo y mucho tomate maduro. Todo esto acompañado de un par de papas bien cocidas para  saborear un plato liviano.


Otra opción para utilizar los tomates maduros es en la coctelería. Un clásico de los bares y pubs europeos es el Bloody Mary preparado con jugo de tomates y vodka, más una gotas de jugo de limón y salsa de ají.


Si se tratara de un tomate verde o con poco grado de madurez, recomendaría que éste fuese asado, laminado finamente, para luego ser armado por capas intercalando tomate, laminas de jamón serrano, tomate, queso mozzarella, tomate y hojas de espinaca. Repita esta combinación para terminar con queso, luego hornear y servir como entrada. Podemos agregar  una salsa blanca o dressing fresco, más unas tostadas de pan baguette y un vino fresco que combine con toda esta variedad de ingredientes. Sugiero un Pinot Noir. Si no disponemos de esta cepa, podemos utilizar alguna oscura muy fresca y joven  que armonice con este ciudadano del mundo llamado tomate.
Luis Endía

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