TRABAJO MIXTO: EL NUEVO ESCENARIO LABORAL

Algunos días en la oficina y, otros, en la casa. Así parece que será el escenario por el que optarán muchas empresas una vez controlada la pandemia. Nada volverá a ser lo mismo, y la modalidad de trabajo no escapa a esta realidad. Se aconseja consensuar los tiempos y establecer límites para que este sistema mixto sea beneficioso tanto para el colaborador como para su empleador.

Paulina Vidal Sepúlveda, psicóloga y consultora senior de AD Consulting

El coronavirus obligó a gran parte de las empresas a migrar, repentinamente, hacia el teletrabajo, dejando varias oficinas vacías.

El trabajo a distancia apareció como la solución para mantener el funcionamiento de las organizaciones y, a la vez, salvaguardar la salud de sus colaboradores.

Sin embargo, aun sin pandemia, este panorama podría mantenerse parcialmente, en una nueva modalidad que se ha catalogado como “mixta”.

Así lo explica Paulina Vidal Sepúlveda, psicóloga y consultora senior de AD Consulting, quien sostiene que se trata de un modelo que integra el trabajo presencial con el desarrollo de tareas a distancia o “desde casa”, como ha sido la tendencia en esta crisis sanitaria.

Añade que es muy probable que aquellas industrias y organizaciones que durante este periodo corroboren que sus trabajadores pueden desarrollar sus labores de manera eficiente en ambos sistemas, decidan optar por una modalidad mixta.

Y cita un estudio del Grupo Adecco, Resetting Normal: redefiniendo la nueva era del trabajo, que recoge datos sobre percepciones laborales en ocho países en los que este grupo opera.

En esta investigación, 77 % de los encuestados considera que el modelo ideal es aquel que combina el trabajo presencial con el teletrabajo. “Otro de los datos derivados del informe es que el ochenta por ciento de las personas encuestadas -a nivel globalestá exigiendo mayor flexibilidad laboral como consecuencia de la pandemia”, señaló.

Asimismo, dice, un porcentaje similar cree que la mejor manera para avanzar en su carrera profesional es mediante la combinación del trabajo a distancia con el de la oficina.

Adecuarse a cada realidad

Cada organización evaluará sus condiciones y su entorno antes de tomar una decisión. “De ninguna manera podríamos pensar que todas las empresas pueden implementar un sistema mixto o que puedan hacerlo para todos sus colaboradores. Existen brechas en términos comunicacionales que quedaron en evidencia y, también, hay rubros donde la presencialidad es completamente indispensable, como los denominados trabajos esenciales, en el área de la salud, el rubro alimenticio, transportes, entre otros”.

Aunque recalca que los aspectos administrativos asociados a dichas áreas sí podrían implementar un sistema mixto, “siempre y cuando los canales comunicacionales sean los adecuados”.

Lo mejor de ambos

Tanto el trabajo presencial como el desarrollado de forma remota tienen sus ventajas y desventajas, “pero la modalidad mixta permite rescatar lo mejor de ambos”, asegura Paulina Vidal.

Agrega que el ser humano es un ser social, y privarlo de esta faceta en el entorno laboral puede tener efectos psicológicos adversos. “Asimismo, este sistema mejora las comunicaciones en los equipos de trabajo, ya que las reuniones cara a cara son más cercanas, permiten hacer mejor uso del lenguaje corporal y dan la posibilidad de tratar temas ‘off the record’ más allá de la propia reunión”.

Por otro lado, las oficinas están diseñadas para mejorar la concentración y, generalmente, otorgan condiciones ergonómicas propicias para el desarrollo de nuestras funciones, lo que no siempre es posible en los hogares chilenos. Igualmente, el trabajo presencial permite diferenciar la casa de la oficina, aspecto que ayuda a reconocer con facilidad los periodos dedicados a la distracción y al ocio.

“En cuanto a los beneficios del teletrabajo, hay que considerar el ahorro de tiempo destinado al traslado y sus consecuentes gastos en transporte. También, está el desarrollo de otro tipo de habilidades comunicacionales, mediante correo electrónico, video llamadas o plataformas de mensajería e, incluso, hay quienes sostienen que la productividad se ve incrementada y nos permite mantener el equilibrio entre la vida familiar y el trabajo”.

No obstante, alerta que esa armonía no es fácil de alcanzar, si es que los empleadores no respetan los tiempos de descanso de los trabajadores, tal como se hace en el modo presencial.

“Una encuesta de Trabajando.com concluyó que el 79 por ciento de los consultados hoy dedica más horas al trabajo que antes, y que un 70 por ciento de ellos sufre estrés. Por lo tanto, un aspecto relevante es el derecho a la desconexión, algo que debe estar garantizado”.

Esto implica que el colaborador tiene derecho a no atender una comunicación que reciba por medios digitales una vez que haya finalizado su horario laboral, “siendo responsabilidad de las empresas incorporar este derecho a sus políticas internas”.

El regreso

“Aunque el retorno a la oficina sea parcial, igualmente implica un desafío”, sostiene Paulina Vidal, y las empresas y organizaciones deben prepararse y preparar a su gente para este retorno. Lo primero es crear un protocolo de seguridad y salud, con el objetivo de minimizar las fuentes de riesgo y contagio para sus colaboradores y sus familias.

Explica que es relevante establecer un equipo bipartito, con la organización y los trabajadores, para planificar el retorno al trabajo. “Que tomen decisiones en conjunto con respecto a quiénes regresarán y de qué forma lo harán. Asimismo, es importante promover medidas de higiene y el uso correcto de implementos de protección personal, así como monitorear con cercanía su salud física y mental, considerando los factores de riesgos psicosocial a los cuales se encuentran expuestos”.

Para garantizar aquello, hay que asegurar que los canales de comunicación entre la organización y sus colaboradores sean fluidos y estén enmarcados en un contexto de respeto mutuo.

En los casos de que las tareas presenciales contemplen interacción con público, se aconseja el reacondicionamiento de los inmuebles, ampliándolos en la medida de lo posible, y manteniendo sistemas de separación de espacios entre los trabajadores y el público. “Tales consideraciones les proporcionarán un contexto más seguro y les posibilitará enfocar su atención en el desarrollo de sus funciones y en entregar un servicio de calidad a las personas”.

No hay que olvidar, expresa, que todos, en mayor o menor medida, hemos visto afectada nuestra forma de vida. “Algunas personas experimentaron la pérdida de seres queridos; la incertidumbre ha sido protagonista durante todos estos meses y en el caso del común de la población, a lo menos, ha visto interferida su rutina habitual, por lo tanto, es poco probable que los ritmos de trabajo y de productividad se mantengan igual que antes”. No obstante, dice, sí se puede aspirar a que exista un margen base de cumplimiento, si el trabajador siente que su organización se preocupa de su salud y la de su familia, y en cómo se sienten ante la contingencia. Esa previsión podría traducirse en una acción recíproca del colaborador hacia la empresa”. Finalmente, se sugiere acordar los días en que el trabajo se desarrollará de forma presencial y los días en que se laborará a distancia, considerando también los horarios de conexión y disponibilidad, “condiciones que no pueden ser impuestas, sino que deben ser conversadas entre la organización y el trabajador”.

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