Una peleada idea de legislar

Si le gusta la economía internacional y entretenerse con videos de YouTube, un imperdible es Javier Milei, economista argentino que se autodefine como anarco capitalista y que solo puede causar asombro a quien lo escucha.

Álvaro Fernández Ferlissi
Abogado

Tras sus intervenciones, inevitable es la risa o la rabia, dependiendo de cuáles sean sus ideas económicas. Así, a este exjugador de fútbol, con una despeinada cabellera en forma de peluca barroca, se le puede ver combatiendo a peronistas, macristas y a cualquiera que pretenda justificar la existencia de impuestos basado en la idea de la justicia social, la que, en sus palabras, no es otra cosa que caridad con el bolsillo ajeno.

Una de las gracias de Javier Milei ocurrió el año pasado al anunciar que la economía argentina entraría en default, el que no se ha producido gracias al veintisieteavo acuerdo de Argentina con el FMI en menos de medio siglo.

Hay que recordar que la economía argentina no ha crecido desde hace una década. Un tercio de sus trabajadores se mantiene en “negro” y un 33 % de su población es pobre. Un escenario que hoy se ve agravado por el alto endeudamiento, la fuerte devaluación de su moneda y un permanente déficit fiscal.

De acuerdo con Milei, una de las principales causas del problema económico de su país se encuentra en la alta carga impositiva. Un trabajador argentino debe costear la vida de otros cuatro, cuestión que hace disminuir el ahorro y la inversión y, por tanto, el crecimiento. Eso, pues mientras más alta es la carga tributaria, menor es el crecimiento. Si extrapolamos tal premisa a Chile, el crecimiento del 4 % que experimentó nuestro país durante el año 2018 debería haber sido algo mayor si se hubiera mantenido la anterior tasa del 20 % al impuesto de primera categoría.

Lo que dice el referido economista en cuanto a los efectos de la presión impositiva sobre el crecimiento encuentra su comprobación empírica en Norteamérica, con las administraciones de Kennedy, Reagan y, recientemente, Trump, el que contra todos los designios ha logrado mejorar la actividad económica estadounidense.

Si bien en Chile estamos lejos de la alta carga tributaria del país trasandino, la discusión en torno a la cuantía y a la eficiencia en la recaudación de los impuestos es similar y tomó la atención del Congreso. Mientras el ministro Larraín quiere que el país aumente su crecimiento rebajando de 27 al 25 % el impuesto a la renta para las Pymes que no han podido optar por la segunda tasa, parte de la oposición se niega a la sola idea de legislar, al concebir que la rebaja de impuestos es una especie de aberración.

Con todo, no toda la oposición se niega a conversar. Mientras se escribe esta columna, la bancada de la DC había votado en favor de la idea de legislar, y el gobierno de Piñera, logrado su primer punto en esto de generar una ley tributaria que dé mayores chances de crecimiento. Resta ahora la engorrosa tramitación en el Congreso.

Si Milei estuviera en Chile, tras traducirlo en modo elegante, diría que es un pequeño avance en favor de las ideas de Alberdi y del hombre libertario. Nosotros diremos que las Pymes ahora tienen la posibilidad de que sus mochilas disminuyan levemente su peso.

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