Una propuesta de NOS en su aniversario: Los 16 “imperdibles” del Gran Concepción

Jugos de sangre, ponche de picorocos o un popular y “chorreado” Manhattan son los sabores que compiten con una bajada al Chiflón del Diablo o con las obras que atesora la Pinacoteca. Y si de aire libre se trata, los cisnes de cuello negro en Lenga, el verde Barrio Universitario y el oleaje de Maule, también lo pueden atrapar.

Lugares, personajes, y rincones tan disímiles como lo es también esta ciudad fundada por Pedro de Valdivia en 1550, el español que comparte su sitial en la Plaza de la Independencia -la única en Chile que se llama así- con el indómito Lautaro, todavía sorprenden. Y en lo que NOS ha considerado son los 16 sitios imperdibles, una guía para nuestros lectores en el aniversario número 16 de la revista, hemos procurado identificarlos y proponerlos como parte del ADN turístico de la ciudad. De una urbe que, por cierto, se transformó en cuna de ideales políticos y culturales a partir del siglo 19, gracias -en parte- a la fundación, en 1919, de la Universidad de Concepción, y que ha ido perdiendo líderes y liderazgos, prestancia, autonomía y rumbo.
Pero sus calles siguen bullente de vida y de gente. Y hablamos por ello de la gastronomía de la ciudad- de las criadillas del Club- o de la magia del bosque del Parque Jorge Alessandri, uno de sus rincones verde, verde, verde, a los pies de la cordillera de la Costa. O de Caleta Lenga y su imperdible estuario, hábitat de cisnes de cuello negro, taguas y pelícanos que llegan a anidar. O de la momia egipcia que se trajo consigo don Pedro del Río en uno de sus largos viajes para olvidar el dolor por la muerte de su esposa y dos hijos.
Hay tanto que ver y disfrutar. Y sin duda, uno de los magníficos es el Chiflón del Diablo que conduce a las entrañas de la tierra. Un testimonio de lo crudo y temerario que fue el trabajo de los mineros y cómo era la vida alrededor de esta mina de carbón. O los encantos del barrio Maule, en la vecina Coronel, para rematar con un ponche de picorocos en los “Ojitos Pichos” que debe su nombre a los ojos azules de su fundadora, ya fallecida, Nelly González, o quizás comiendo un sabroso pollo en “Donde Iris”, en San Pedro de la Paz. El noble San Pedro, otrora barrio de Concepción y hoy comuna, fue bautizado así en honor a Juan Pablo II y su visita de dos alborotados días, en abril de 1987, a la Región del Bíobío.
Veamos.

1 | Lota: cúmulo de historia y recuerdos


En Lota Alto y en su avenida Carlos Cousiño se halla el casco histórico de la ciudad, y donde se puede realizar el circuito que muestra parte del patrimonio de esta ex localidad minera del Bíobío. El Museo Histórico, el Museo Interactivo de ciencia y tecnología “Big Bang”, el Parque Isidora Goyenechea –Parque de Lota- y la bajada al Chiflón del Diablo. Al descender a la mina, el visitante se interna más de un kilómetro mar adentro y, a la vez, en la historia y recuerdos de la minería del carbón, gracias a la recreación de pabellones y pulpería, y que son parte de las tradiciones del carbón.

2 | Criadillas y jugo de sangre, propias del Club Concepción


Una verdadera delicia son las “criadillas” en vino blanco y al colchón que ofrece el Club Concepción, y que aparecen en todas las guías nacionales del buen gourmet. Las primeras se saltean en mantequilla y se dejan reducir en vino blanco con consomé. Al colchón, las criadillas se pasan por un batido y se fríen, y se sirven sobre una tostada entera frita con mantequilla y perejil. Hay una tercera alternativa: tomate frito sobre el pan y las criadillas arrebozadas y coronadas con dos huevos fritos. En el Club hay platos de la cocina chilena antigua con toques propios: osobuco al vino tinto y callampas. El chef Michael Torres destaca un reponedor “jugo de sangre” con 400 gramos de posta negra que, previamente, se dora y se lleva a una prensa que entrega la porción justa y necesaria.

3 | Los helados artesanales Rex de Penco


Con una elaboración artesanal íntegra con productos naturales que, dependiendo del sabor, emplea leche, azúcar, fruta picada y esencias son el éxito de los tradicionales helados Rex de Penco, que por cinco décadas se hacen con la misma receta. El mejor ejemplo es el helado de plátano que lleva agua, leche, azúcar, estabilizantes y cuatro kilos de plátano, siendo el más consistente. “El helado no cae pesado” -como los que llevan manteca y glucosa- destaca Maximiano Marcos Akel, quien tiene hoy la responsabilidad de la fábrica, tras la muerte de su padre, el conocido empresario Ramón Marcos. Se fabrican en las mismas máquinas de hace 60 años, aunque su mantención no es fácil: los repuestos o parte de ellos hay que conseguirlos en remates.
 

4 | Huáscar, la joya de la costa penquista


Un imperdible es el Monitor Huáscar en la bahía de Concepción, frente a la Comandancia de la II Zona Naval de Talcahuano. En esta reliquia histórica, construida en 1864, es posible conocer el lugar donde murió Arturo Prat y disfrutar –en fugaz contacto con el pasado- de la cubierta, la sala de máquinas, los camarotes, la torre de cañones y cada una de las dependencias en las que se vivió la Guerra del Pacífico. El interior de este buque de guerra alberga pinturas de las que se puede aprender de la historia que conserva el único museo flotante del Pacífico.

5 | La vida del bosque en el Parque J. Alessandri


La magia, especialmente para los escolares, de descubrir la flora y fauna natural, incluyendo algunas especies en extinción como el ciervo chileno (Pudu Puda) ofrece gratuitamente el parque Jorge Alessandri, en su reserva de 11 hectáreas. Se ubica en el kilómetro 18 de la ruta Concepción Coronel y permanece abierto todos los días del año con excepción de los lunes. Guías especializados acompañan a recorrer los distintos circuitos educativos, culturales y de recreación. El recinto posee un Centro de Extensión, Parque, Anfiteatro Cultural, Sala del Árbol, Vivero Educativo, Bosque Nativo y Museo Artequin.

6 | Manhattan, un bajón con fama nacional


El punto de encuentro de camioneros y trasnochados es el popular Manhattan, frente a la Vega Monumental. Es apenas un pequeño container y un furgón que en las noches se convierten en la picada donde con destreza y simpatía se atiende a quienes hacen fila para comer un sándwich “A matar”, “Recupérate carrete” o un “Tradicional”. Su dueño, Ricardo Denevi, ha posicionado su marca y eslogan: “Si no chorrea no es Manhattan”. No hay quien no conozca a este clásico bajón. Para rematar la jornada, el exquisito ponche de La Capilla, hecho de helado, frutas, vino y el ingrediente oculto del local, es otro imperdible del carrete penquista.

7 | Reponedor ponche de “picorocos” de los Ojitos Pichos


Un ingrediente secreto da el sabor único al ponche de picorocos del restaurante “Ojitos Pichos”, con 24 años en Concepción. Su nombre es en homenaje a su fundadora Nelly González (ya fallecida), y dueña de unos hermosos ojos azules. La idea de preparar ponches con picorocos, piures, machas, erizos y langostinos surgió en Talcahuano, donde estuvo 10 años el local antes de trasladarse. Ahora, la encargada es Paola Mellado, una de las hijas de Nelly, que se esmera en mantener el prestigio de sus tragos marinos, ideados por su madre.

8 | En Camino del Agua, un espacio de relajo


A tan sólo 15 minutos del centro de Concepción se puede disfrutar de un paraíso natural en un bosque de 100 hectáreas con flora y fauna mayoritariamente nativa, en el valle Nonguén, donde se ubica el centro recreativo y spa Camino del Agua. En su interior se levanta una construcción de 1.500 metros cuadrados de superficie en madera con el tradicional estilo y diseño de las casas sureñas. El complejo ofrece los servicios de piscina a temperatura termal, baño turco, sauna, masajes, servicio de restaurante y senderismo en sus alrededores, donde se puede apreciar un relajante paisaje.

9 | Arquitectura y naturaleza, los encantos de Maule


De arquitectura inglesa, el barrio Maule evidencia lo que un día fue la próspera industria carbonífera que nació con Federico Schwager en Coronel. Fue construido en el siglo XIX y sus lugares emblemáticos son las ruinas de la casa Schwager y la entrada al Chiflón n°4 que se halla a orillas del mar. Frente a la caleta, de una longitud aproximada de dos kilómetros, está el Club Maule fundado en 1926.
El gran oleaje de Maule permite, a su vez, la práctica del surf y lo convierten en un lugar imperdible de conocer.

10 | El tesoro de la Pinacoteca de la U. de Concepción


Aquí es posible admirar la más completa colección de pintura chilena con 1.740 obras de distintas épocas. Es el mejor tesoro de la Pinacoteca o Casa del Arte de la Universidad de Concepción. Entre sus “joyas” están las 479 obras de la Generación del 13, o Generación del Centenario, donde destacan Pedro Luna, Ulises Vásquez, José Prida y Solares, Guillermo Maira y Abelardo Bustamante. En el hall de acceso está su impresionante y emblemático mural Presencia de América Latina, pintado en 1964 por el artista mexicano Jorge González Camarena y que cuenta también con versos de Pablo Neruda. Otras cuatro salas de exposición acogen las expresiones pictóricas nacionales e internacionales.

11 | La libertad del Barrio Universitario


Abierto al público, el campus de la Universidad de Concepción con su emblemático Campanil, su anfiteatro, múltiples áreas verdes, la laguna de Los Patos, y su característico Arco de Medicina, postal tradicional de la ciudad, es uno de los mayores atractivos turísticos penquistas. Es un paseo para cientos de familias sobre todo los fines de semana. Incluso existen dos canchas para baby fútbol y otros deportes de libre disposición para los visitantes. El plantel fue fundado por Enrique Molina Garmendia, su primer rector, quien luego de visitar la Universidad de California, Berkeley, en Estados Unidos, aplicó el mismo concepto que observó de un recinto de libre acceso a la comunidad.

12 | Caleta Lenga: empanadas de machas y cisnes de cuello negro


Los 400 habitantes de la caleta de Lenga, en la comuna de Hualpén, son en su mayoría familias de pescadores que poseen más de una veintena de restaurantes, y que se esmeran por ofrecer la mejor gastronomía de productos del mar con recetas que van desde la infaltable empanada de machas hasta algunos más sofisticados platos. De modesta picada, es ahora un referente turístico del Gran Concepción con una atractiva avenida Costanera que ha significado una inversión cercana a los 1.800 millones de pesos en sus dos etapas. Aledaño está el estuario Lenga, hábitat de aves como cisnes de cuello negro, taguas y pelícanos, los que llegan para anidar y  para procrear.

13 | Dedicación y lucha por el patrimonio local


Foto Studio Rioseco, la casa fotográfica más antigua de Concepción, es un negocio familiar que data de 1936, cuando Carlos Rioseco Escobar decidió fundarlo. Ubicado en O’Higgins, entre las calles Tucapel y Castellón, atesora ejemplares que muestran a Concepción de principios del siglo XX. La lucha por el rescate patrimonial fotográfico del Gran Concepción caracteriza a este estudio que -hoy dirigido por la nieta del creador, Andrea Rioseco- ha ganado varios proyectos del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes.

14 | El Chiflón del Diablo: viaje al vientre de la tierra


La mina el “Chiflón del Diablo” de Lota fue bautizada así por los mineros que trabajaron en sus duras faenas e inmortalizadas por Baldomero Lillo en su libro “Sub Terra”. Esa misma experiencia se puede vivir hoy con visitas guiadas por ex mineros del carbón. Habilitada en 1857, alcanzó una producción de 250 toneladas diarias de carbón y en su mayor esplendor tuvo una dotación de 1.500 personas. Es la única mina del mundo ventilada en forma natural y se interna a una profundidad de 850 metros bajo el Océano Pacifico, en una extensión de dos kilómetros, en el Golfo de Arauco.

15 | La picada de El Pollo Loco o Donde Iris


Partió como una simple picada donde el plato más atractivo era el pollo, pero con típicas e innovadoras recetas. A ello se sumaba una atención personalizada de su dueña Iris Castro Muñoz. Hoy es un restaurante consolidado con un local para atender a 200 personas. A su público fiel como picada se han sumado cientos de personas atraídas por su especialidad: el “pollo loco”, pero cuenta con una gastronomía variada siempre con acento en la comida casera. Y lo más importante, señalan los asiduos visitantes, es que conserva una atención personalizada. Es frecuente que sus propietarios recorran las distintas mesas para conversar con sus clientes, en su local de Ernesto Pinto Lagarrigue 965, San Pedro de la Paz.

16 | Momia egipcia en Museo Hualpén


Uno de los atractivos del Museo Hualpén, en la comuna del mismo nombre, es una momia egipcia del año 666 antes de Cristo y que fue comprada en 1881 por el gran benefactor de Concepción, Pedro del Río Zañartu. El cadáver momificado está en exhibición, porque no se encuentra en sarcófago. Es la cuarta momia egipcia que existe en el país. El museo tiene colecciones Etnográficas e Históricas de América, África, Asia y especies embalsamadas y arqueológicas de Chile. Todo es parte del Parque Pedro del Río Zañartu.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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