Pasarán años hasta ponernos de acuerdo en los tiempos y las razones por los que comenzaron a incubarse en la sociedad los primeros síntomas del estallido social que todavía tiene en una especie de “shock” a Chile entero.

Un conflicto que en Concepción partió con manifestaciones callejeras aisladas el 19 de octubre en la tarde, para dar paso esa misma noche a un fenómeno que no era ajeno para esta zona en una situación de emergencia: saqueos que afectaron a supermercados, farmacias, bencineras y grandes y pequeños comercios del área metropolitana que hasta avanzadas varias horas del domingo 20, seguían siendo arrasados.

Nada volvió a ser igual desde aquel fin de semana: la gente se volcó a las calles, prácticamente el país entero permaneció varios días en estado de excepción constitucional y esas demandas que tantas veces vimos y oímos en diferentes manifestaciones confluyeron en un petitorio amplio y diverso que fue cruzado por el eslogan que rezaba: “Chile Despertó”.

En la cotidianidad de la crisis, el dato útil se volvió un recurso escaso. Entre el vendaval de informaciones que circulaba sobre la contingencia, conocer si el transporte público estaba funcionando en forma normal, si los colegios y universidades tenían clases o qué farmacias estaban atendiendo pasó a ser una necesidad que como medio intentamos satisfacer a través de nuestras plataformas digitales tras los primeros días del estallido.
Frente a la destrucción y vandalismo, sobre todo en el casco central de nuestra capital, y en medio de este caos, los casos de personas heridas, con graves lesiones y muchas de ellas con secuelas irrecuperables, iniciamos una campaña para llamar a poner alto a la violencia.

Lo hicimos a través de las voces de los vecinos y vecinas que accedieron a ser parte de este mensaje por un Concepción sin violencia. Su llamado también fue el inicio de nuestra campaña “Unámonos”, para desde el Biobío buscar acuerdos que nos permitieran forjar una mejor región, y contribuir a la solución de las demandas que aún resuenan en las calles en manifestaciones masivas y pacíficas que recorren la ciudad durante horas de la mañana. Un panorama que cambia bruscamente en la tarde, donde el vandalismo se apodera del centro para destruirlo una y otra vez, poniendo además en peligro la integridad de quienes circulan por sus calles.

Nuestro aporte en esta edición fue abrir nuestras páginas a un heterogéneo grupo de profesionales, expertos en diferentes temáticas, para que entregaran sus puntos de vista, sus propuestas y sus ideas para el Chile que emergerá tras esta crisis. Ideas relacionadas con la política, con la convivencia social, con la economía, con la educación y también con los desafíos que se darán desde el periodismo, la vereda donde nosotros nos ubicamos, estarán presentes en los análisis que presentamos en esta edición.

Concepción necesita unirse para recuperarse, y para eso se requieren liderazgos visibles, comprometidos y empoderados que ayuden real y eficazmente a este objetivo. Es cierto, el regreso a la normalidad después de una crisis no es una cuestión instantánea, requiere de muchos acuerdos y, sobre todo, de personas dispuestas a trabajar por ellos, alejadas de discusiones tan mezquinas como poco comprensibles para quienes desde la sociedad esperamos por soluciones que nos vayan encaminando hacia una salida, ojalá unidos y comprometidos por el bien común.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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