Verano en los lagos de Arauco: Tierra mapuche y del sol

Un circuito que combina la presencia de los lagos Lanalhue y Lleu Lleu con escenarios que fueron cruciales en la historia de la conquista española como el Fuerte Tucapel de Cañete y la oportunidad de conocer de cerca la cultura mapuche en el Valle Elicura son algunos de los destinos que se encuentran a 135 kms. al sur de Concepción.
Tomamos un auto y nos equipamos con bloqueador de sol, unas cuantas botellas de agua y muchas expectativas, decididos a conocer uno de los principales atractivos turísticos que hay en la Provincia de Arauco, como es el circuito  Histórico Cultural que se extiende desde Cañete hasta Tirúa y el recorrido de los lagos Lanalhue y Lleu Lleu, rutas  que nos remontan a la época de la conquista española y a una oportunidad para acercarse a la cultura mapuche y su gente. Además del interés por llegar a estos destinos, nos impulsó la curiosidad por verificar “en terreno” qué tan apacible o supuestamente peligroso es pasar un fin de semana en esta zona conocida por el llamado “conflicto mapuche”.

Fuerte de la conquista

La primera parada es Cañete, a 135 kms. al sur de Concepción por la ruta 160. El lugar recibe al visitante con monumentos y señalética que ponen en evidencia la importancia histórica de la ciudad. El primero de ellos es una imponente figura de 15 metros de alto parecida a una clava mapuche, elemento usado por los toquis como símbolo de mando. La imagen, hecha en fierro, está formada por cientos de baldosas de color que tienen en su centro la mano pintada de un niño cañetino. Es la antesala a la avenida del acceso norte a la ciudad y que se compone de decenas de luminarias, también hechas en fierro, que parecen un pergamino escrito con distintos fragmentos del libro La Araucana, de Alonso de Ercilla y Zúñiga.
La avenida termina donde comienza el Fuerte Tucapel, empalizada de madera ubicada sobre una colina y que de manera rústica permanece erguida. Su precario estado de conservación apenas deja ver el crucial rol que desempeñó. Fue uno de los primeros asentamientos españoles en la conquista, fundado por el propio Pedro de Valdivia en 1552 como bastión de defensa de los ataques araucanos.
Allí, somos recibidos por Víctor Herrera, un historiador autodidacta ávido por contar la verdadera historia del lugar y los alrededores. Sorprende por la  claridad de su discurso y basta que el visitante demuestre interés para que desenfunde una serie de relatos que hablan de galerías subterráneas, minas de oro y otros fuertes españoles construidos en piedra que estarían enterrados en las cercanías.
Nos contó que en rigor el actual Fuerte Tucapel no es más que una réplica mal hecha de la verdadera fortificación, ya que en la época abarcaba casi toda el área urbana de Cañete. Ayudado de una maqueta hecha en madera por sus propias manos, explica que si bien el acceso es hoy por el norte, la puerta de entrada estuvo ubicada al sur. Otros datos anecdóticos que indica son los esfuerzos que tuvieron que hacer los españoles para usar el agua del río Lebu, que corre uno metros más abajo, para llenar las fosas que rodeaban al fuerte y que servían de barrera a cualquier intento mapuche por ingresar a la fortificación. Si quiere saber detalles de cómo murió Pedro de Valdivia en manos del toqui Lautaro y otras anécdotas desconocidas de la época, visitar el Fuerte Tucapel para conversar con Víctor Herrera es una verdadera clase de historia.

Ruta mapuche

Los históricos relatos de la época de la conquista despiertan la curiosidad por conocer más detalles de la cultura mapuche, especialmente del coraje que les dio fama de ser un pueblo que no se dejó avasallar fácilmente y que posee una rica cosmovisión en armonía con la naturaleza.
Las respuestas las encontramos muy cerca de ahí. A sólo 2 Km. de la salida sur de Cañete -camino a Contulmo-  el Museo Mapuche Juan Antonio Ríos hace de su arquitectura, que asemeja la forma de una tradicional ruca, y las colecciones en exhibición, una buena oportunidad para volver al pasado étnico de la zona. En el primer nivel se pueden observar los más de 1.400 objetos que componen la muestra permanente, distribuidos en cuatro salas dedicadas a las actividades económicas, costumbres mortuorias y arte.
También tiene un segundo y tercer piso con otras muestras y una pinacoteca, pero, lejos, el verdadero atractivo es el amplio jardín que posee. En principio, parece una explanada que permite apreciar el valle a los pies de la Cordillera de Nahuelbuta, pero a poco andar se deja ver la réplica de una ancestral casa mapuche o ruca. En su interior, una guía permanece atenta a las consultas de los visitantes, además de promover y tener a la venta distintos objetos de artesanía hechos por mujeres de comunidades cercanas, desde canastos, jarros y bandejas hechas en ñocha (fibra vegetal autóctona de la zona), hasta hierbas medicinales, café de trigo, aros, collares y trapelacuchas (adorno pectoral de la mujer) hechos en plata.
Si el interés es aún mayor, recomendamos seguir por el camino a Contulmo y detenerse en el Valle Elicura, ubicado a 35 Km. de Cañete y frente al lago Lanalhue. Una vez llegado al cruce una serie de letreros anuncian los atractivos turísticos de la zona. Entre ellos recomendamos visitar Rucalelbun o Casa de la Naturaleza, ubicada al costado izquierdo del camino y a 1 Km. desde el cruce de acceso al valle. Tiene dos rucas de totora y junquillo en las que se puede apreciar objetos ancestrales, probar comida mapuche o dormir en la ruca especialmente adaptada para turistas. Advertimos que para esto es preciso reservar con antelación llamando al teléfono celular 89459899.
El anfitrión es Miguel Leviqueo y nos recibe saludándonos en su idioma, Mapudungún, y nos invita a pasar y recorrer el recinto. Antes de entrar a la ruca ofrece una charla sobre la cosmovisión mapuche. Su objetivo es que el visitante comprenda la relación que el pueblo tiene con las montañas, los bosques -antiguamente de frondosos árboles nativos- y el lago. Continúa con una breve reseña de las ceremonias que las comunidades practican en diferentes épocas del año, entre ellos la fiesta de la cosecha y recolección (Ayecan Tukun Che) que se celebra entre el 14 y 15 de febrero y el Año Nuevo Mapuche (Wetripantu), fecha que coincide con nuestro solsticio de invierno y que ocurre entre el 23 y 24 de junio.
Rucalelbun es sólo uno de los lugares que puede visitar en el Valle de Elicura. También está el Centro Cultural, con venta y exposición de artesanía, y cabañas equipadas para arriendo con capacidad para hasta 6 personas. Para llegar a estos destinos es necesario ir atento en el camino, porque la señalética es precaria. Recomendamos llevar un mapa (que indique los caminos interiores de la zona) o atreverse a preguntar a los lugareños, quienes no tendrán inconvenientes en indicarles la dirección correcta.

Entre lagos

Ya desde la salida de Cañete, numerosos letreros anuncian la presencia de camping, cabañas y hoteles en el Lago Lanalhue, “Alma Perdida”, en mapudungún. Sus coordenadas lo ubican a 10 Km. al sur de Cañete y a unos 7 Km. al norte de Contulmo.
Aunque en algunas áreas del lago se nota la presencia del luchecillo (alga), los operadores turísticos de la zona se encargan de mantener despejada una amplia superficie desde la orilla del lago, especialmente en las zonas habilitadas para el baño.
Para acampar, Los Castores y La Pasión son lejos los más visitados. Ambos están frente al acceso del Valle Elicura, al costado derecho del camino. Tienen luz, agua y buenas instalaciones en servicios higiénicos, mesones, juegos infantiles, minimarket para las compras de último minuto y una extensa playa con sectores de arena y prado.
En cabañas la alternativa no es menor y varía según el equipamiento y la capacidad de alojamiento y similar oferta está disponible en hotelería. Sin embargo, es la Hostería Lanalhue el lugar de hospedaje con mayor tradición, ya que tiene 50 años en la zona. Se encuentra a 25 Km. al sur de Cañete, por el camino a Tirúa. Luego de cruzar el Puente Lanalhue, una gigantografía anuncia el acceso a la Hostería, que está a unos 9 Km. de la carretera por un camino de ripio en buen estado.
La Hostería Lanalhue es una casona antigua con 21 habitaciones sencillas y cómodas y todas con vista al lago. Tiene un restaurante, bar, cafetería y una sala para juegos de mesa. Además, sus pasajeros pueden solicitar en la recepción el uso de bicicletas, kayak, mesa de pin pon, taca taca e inscribirse en las actividades programadas por el servicio de animación que van desde gimnasia matinal hasta paseos por senderos que atraviesan el bosque nativo que la rodea.
Su playa es de aguas calmas y en su orilla se extiende un muelle que sirve para recalar embarcaciones particulares o las lanchas deportivas que están en arriendo. Es un destino ideal para el descanso y contemplación de la naturaleza. Pero no es necesario alojar para disfrutar de sus instalaciones. Las personas pueden pasar el día y acceder de igual forma a los servicios de gastronomía y arriendo de equipos náuticos.
El final de esta travesía termina en el lago Lleu Lleu -que significa “derretirse o desmoronarse”-, en pleno corazón del territorio mapuche de Arauco. Su  acceso está en el llamado cruce de San Ramón, distante  27 Km. del lago Lanalhue, por el camino a Tirúa.
Si bien es la zona del llamado “conflicto mapuche”, lo cierto es que el desplazamiento por el camino resulta expedito; sólo la presencia de algunas  patrullas de Carabineros denotan la vigilancia permanente que la policía realiza en esa área.
Las del Lleu Lleu son cristalinas y está prohibido el uso de embarcaciones con motor.
El camino está pavimentado y plagado de letreros que anuncian zonas de camping, cabañas y al Lob Millaray, único restaurante del lugar, cuyo menú incluye gastronomía chilena y mapuche.
La mayoría de las alternativas de alojamiento son administradas por las mismas comunidades indígenas de la zona. Como son tantas las opciones, sugerimos visitar el camping Lorcura, entre otras razones, porque es uno de los más grandes en extensión, con 10 hectáreas de camping y 2 Km. de orilla de lago, y zonas aptas para el baño con distintas profundidades. Cuenta con luz y agua las 24 hrs, además de cabañas y un hotel.
La Ruta Histórica Cultural de Arauco finaliza en la localidad costera de Tirúa, zona donde habita un importante porcentaje de la población mapuche de la Provincia.
Lo interesante de este circuito es que hay varios lugares donde elegir, para distintos presupuestos, según las  exigencias de los turistas que llegan hasta ella en busca de descanso, entretención y de un encuentro con parte importante de nuestra historia.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES