Viruela del Mono, la enfermedad que irrumpió en el mundo

¿Sabes qué es la viruela símica, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas o cómo evitar contagiarte? De la mano del infectólogo, el Dr. César Bustos, respondemos estas y otras interrogantes sobre esta enfermedad viral que llegó a nuestro país en junio. 

 

Más de 26 mil casos confirmados de Viruela del Mono, en 88 países, reportaba durante la primera semana de agosto la Agencia Nacional de Salud Pública de Estados Unidos (CDC). En Chile, en tanto, la cifra dada a conocer por el ministerio de Salud en esa misma fecha informaba de casi 70 casos confirmados. De estos, un 22% se habría expuesto a la enfermedad fuera del país. Así también, más del 90% tiene residencia en la región Metropolitana, mientras que solo 3 y 2, respectivamente, corresponden a las regiones de La Araucanía y Antofagasta.

Si bien la Viruela del Mono (o viruela símica) no es una enfermedad nueva en el mundo -el primer caso se habría presentado en 1970-, su creciente propagación en países no endémicos mantiene en alerta a la población mundial. Tanto, que el 23 de julio la Organización Mundial de la salud (OMS) le dio el estatus de “emergencia de salud pública de interés internacional”, el nivel más alto de alerta de la entidad.

La preocupación también ha alcanzado a nuestro país, tal como demuestra el oficio que envió el Colegio Médico a la ministra de Salud, María Begoña Yarza. En él, se le instaba a entregar información clara sobre el programa que se está desarrollando para frenar la propagación de la viruela símica, así como de los planes para adquirir vacunas que permitan inmunizar al menos a los grupos de riesgo.

El 10 de junio la Subsecretaría de Salud Pública actualizó su protocolo ante esta enfermedad, estableciendo que los casos confirmados debían cumplir aislamiento por aproximadamente tres semanas, que es el tiempo que toma la generación de nuevo tejido en las lesiones provocadas por la infección. Para ello, la autoridad sanitaria dispuso 29 centros asistenciales de referencia en el país, los que en la región del Biobío son el hospital Guillermo Grant Benavente, en Concepción; el hospital Dr. Víctor Ríos Ruiz, en Los Ángeles, y el hospital provincial Dr. Rafael Avaria Valenzuela, en Curanilahue.

Además, en línea con las recomendaciones de la OMS, el 17 de junio el Minsal decretó Alerta Sanitaria por la Viruela del Mono. Esta medida entrega facultades extraordinarias a la autoridad sanitaria para prevenir la diseminación de una enfermedad como, por ejemplo, establecer residencias sanitarias, disponer de personal de salud específico para tratar estos casos y mayor agilidad para adquirir recursos, entre otros. Tendrá vigencia hasta el 30 de septiembre de este año, aunque el ministerio tiene la facultad para terminarla antes de este plazo o prorrogarla.

Los riesgos del contacto piel a piel

El Dr. César Bustos, infectólogo de la Clínica Universidad de Los Andes, explica que la Viruela del Mono es una enfermedad viral zoonótica. “Esto significa que puede transmitirse desde los animales a los seres humanos y, posteriormente, de persona a persona”. Antes de este brote, su prevalencia era endémica solo en África Central y Occidental, zonas donde suelen vivir los animales portadores del virus, como roedores o primates.

César Bustos, infectólogo de la Clínica Universidad de Los Andes.

-¿Cómo se transmite esta enfermedad?

-“Principalmente, a través del contacto directo piel con piel entre una persona que está enferma y tiene lesiones cutáneas, y otra que no está infectada. Mientras más prolongado sea ese contacto, mayor es la probabilidad de contagio”.

Otro mecanismo de transmisión, aunque mucho menos eficiente, sería a través de micropartículas (aerosoles) exhaladas por el enfermo. “Pero para que esas gotitas sean capaces de transmitir la enfermedad, es necesario que haya mucha cercanía entre la persona infectada y la que no está contagiada, lo que podría poner en riesgo principalmente a la familia directa o a los trabajadores de la salud”, detalla el Dr. Bustos.

Una tercera vía de contagio sería el contacto prolongado con objetos contaminados recientemente por el enfermo, como toallas o sábanas, donde podrían haber quedado restos de piel o fluidos del paciente.

-¿Cuánto demoran en aparecer los síntomas?

-“Desde que alguien se expone a una persona infectada, hasta que comienza a desarrollar síntomas, pueden pasar desde 4 o 5 días, hasta 2 o 3 semanas, aunque el periodo promedio que se reporta en Chile y en el mundo es de una a dos semanas”.

-¿Cuáles son esos síntomas?

-“Los síntomas son similares a los de la viruela clásica, pero mucho menos graves. Habitualmente comienza con señales inespecíficas: fiebre, que puede ser de más de 38; ganglios inflamados en distintas partes del cuerpo, dolor de cabeza y muscular, y mucho malestar general. Y luego de 4 o 5 días con esta sintomatología, empiezan a aparecer erupciones cutáneas, unos granitos rojos levantados que con el paso de las horas o los días se van llenando de líquido. Es lo que se conoce como vesículas, o lo que la gente suele llamar ‘ampollas’. Estas pueden ser grandes desde el inicio, o irse agrandando con los días, y aparecen en la cara, el pecho, los brazos, la región genital, los glúteos, las palmas de las manos y de los pies e, incluso, en las mucosas de la boca. Con los días, ese líquido se va volviendo amarillo oscuro (pus), y las vesículas se transforman en pústulas, hasta que finalmente se secan, volviéndose costras”.

-¿Cuál es la ventana de contagio?

-“Esta enfermedad es contagiante desde la aparición de las lesiones cutáneas hasta que se cae la última costra. Por ello, la mejor prevención es que quienes estén contagiados se aíslen hasta la caída de todas las costras, lo que suele tardar unas tres semanas desde que aparecen las primeras lesiones en la piel”.

“Cualquiera puede contagiarse”

Si bien este no es el primer brote de viruela símica que se da fuera de África, sí es el primero que se presenta a nivel mundial. “Los brotes anteriores, en Europa o Estados Unidos, fueron rápidamente contenidos, porque no presentaron el nivel de transmisibilidad entre seres humanos que se está viendo ahora”, dice César Bustos.

 

Aun así, recalca, no se debe entrar en pánico, pues históricamente se sabe que se trata de un virus de muy baja letalidad. De hecho, el número de muertos o enfermos graves por esta enfermedad en el mundo es muy bajo. “A la fecha, solo se han reportado dos o tres fallecidos, que eran personas que tenían una severa alteración de la inmunidad”.

-¿Cuál es el mayor riesgo que genera esta infección?

-“De no presentar enfermedades crónicas o comorbilidades, el principal riesgo es que las lesiones de la piel, por rascarse o por sobreinfección natural, den paso a una infección bacteriana, lo que -en todo caso- también puede tratarse”.

Por tratarse de síntomas bien estudiados, la enfermedad se detecta principalmente con un examen clínico: estudiando al paciente, viendo las lesiones que presenta y sus características, y escuchando lo que relate sobre sus síntomas previos. Sin embargo, la prueba confirmatoria definitiva es un test de reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

-¿Se puede prevenir la Viruela del Mono?

-“En este momento, la mejor medida preventiva es la detección y trazabilidad de casos. Pero, para ello, necesitamos que quienes estén confirmados informen su lista completa de contactos de los días previos a la aparición de la infección. También, que quien presente síntomas o vea que tiene lesiones en la piel, aunque no se sienta enfermo, busque atención médica para confirmar si está contagiado. Y, obviamente, hasta que tenga el diagnóstico, debe abstenerse de mantener contacto estrecho con otras personas y, sobre todo, relaciones íntimas”.

-¿Es esta una enfermedad de transmisión sexual?

-“No, y hay que ser bien claro en ello: la viruela símica no es una enfermedad de transmisión sexual. Existen reportes de que en etapas tempranas de la infección se ha detectado el virus en fluidos, sobre todo en líquido seminal, pero no se ha demostrado que tenga la capacidad de contagiar a otro. Es decir, no hay pruebas que demuestren que se pueda infectar a alguien por esa vía. A pesar de ello, hay quienes vinculan ambas cosas, pero se debe a que -como dijimos- la enfermedad se transmite principalmente por el contacto piel con piel y, obviamente, en una relación sexual existe un largo tiempo de contacto piel a piel entre dos personas. Por tanto, se dan las condiciones para contagiarse”.

A la fecha, tanto en Chile como en el resto del mundo, los principales afectados por la Viruela del Mono son hombres de entre 30, y cuarenta y tantos años, muchos de los cuales han mantenido relaciones sexuales con otros hombres. Sin embargo, también hay entre los contagiados niños y mujeres, tal como ha ocurrido en brotes anteriores.

-¿Quiénes pueden contagiarse de viruela símica?

-“Cualquiera puede contagiarse. Se trata de una enfermedad que no discrimina por sexo, edad, orientación sexual ni por ningún tipo de hábito. Solo basta tener contacto con la piel de alguien que presenta lesiones cutáneas para que nos contagiemos”.

¿Ayudaría la vacuna?

Hasta antes de 1980, cuando se dio por erradicada la viruela en el mundo, en gran parte de los países -incluido Chile-, dada la gravedad de la infección, la vacunación contra ella era parte de los planes de inmunización nacionales. Sin embargo, dicha vacuna ya no se encuentra disponible en el mercado. La que sí estaría disponible, pero en número limitado, es la aprobada en 2019 por la FDA para mayores de 18 años.

Respecto de la necesidad de comenzar a vacunar a los grupos de riesgo, el Dr. Bustos sostiene que la Viruela del Mono es bastante benigna en comparación con la viruela tradicional, que tenía una mortalidad cercana al 30%, y que podía generar lesiones desfigurantes. “En algunos países se ha empezado a inmunizar a los grupos de riesgo con la vacuna contra la viruela clásica, que se supone ofrecería una protección de entre 80 y 85% ante los casos de viruela símica. Sin embargo, aún es demasiado pronto para confirmar su grado de protección o, incluso, cuán protegidos están quienes fueron vacunados con ella en los ´70”, explica el infectólogo.

En este sentido, y en respuesta al oficio del Colegio Médico, la ministra de Salud aseguró que el gobierno está realizando todas las gestiones a nivel internacional, en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, para la adquisición de vacunas contra la viruela símica. Asimismo, se encuentran desarrollando -en colaboración con el ministerio de Relaciones Exteriores- las acciones necesarias para su compra.

A título personal, el Dr. César Bustos coincide con la indicación de la OMS en cuanto a que, por tratarse de una infección inusual, no sería recomendable una inmunización universal. “Cuando haya vacunas disponibles, que se vacunen quienes quieran hacerlo, así como los grupos de riesgo, que incluyen a personas inmunodeprimidas y al personal de salud. Pero, por ahora, lo primordial es desarrollar una fuerte campaña de concientización e información a la población, a través de medios que estén al alcance de todos, como radio y televisión, y no solo plataformas online o redes sociales. Se le debe explicar a las personas qué es la enfermedad y lo que provoca, y enseñarles cuándo deben acudir a un centro asistencial”.

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