Ximena Rincón: “Ya lloré lo que tenía que llorar”


Se la señala como uno de los rostros con mayor aprobación ciudadana de la Democracia Cristiana, aunque ello no le impidió ser “bajada” abruptamente de su entusiasta candidatura a la alcaldía de Santiago. Sin embargo, aunque aún no pasa las penas, vuelve a arremangarse la camisa, esta vez para recorrer el país apoyando a los candidatos municipales de su partido y preparar su propia campaña senatorial. Una que aún no tiene circunscripción definida, pero que podría acercarla hacia el sur.
De gran atractivo físico y con un buen pasar profesional y político, se la podría sindicar como una de aquellas personas nacidas para  triunfar. Sin embargo, a la abogada Ximena Rincón González (40) las cosas no se le han dado con la facilidad que quisiera. Nacida en Concepción, su vocación política se inició en la enseñanza media, cuando se integró a la directiva juvenil de la Democracia Cristiana, grupo que también conformaban Paula Recart y Alejandro Micco. Esta militancia adquirirá compromiso y participación activa en 1985, cuando ingresa a estudiar Licenciatura en Historia en la Universidad de Concepción. Es la época de sus recuerdos “combatiendo a la dictadura”, a través de marchas y actos en lugares como el mítico foro de esa casa de estudios. Al año siguiente, cambia de carrera y casa de estudios: en la Universidad Católica de Talcahuano, en aquel entonces sede de la Pontificia Universidad Católica en Concepción. Es en estos años donde formará su perfil como dirigente estudiantil.
“Con Alejandro (Navarro) nos tocó trabajar mucho: junto a otros dirigentes redactamos las conclusiones del Segundo Congreso de Estudiantes que significó la salida de un grupo importante de dirigentes expulsados por el Rector Clericus y la suspensión de muchos alumnos, lo que nos llevó a viajar a Santiago junto a Sergio Micco  a pedir ayuda a los dirigentes nacionales”, cuenta. El viaje, además de proyectar su carrera política, tuvo mucha importancia en su vida personal: allí conoció a quien sería su futuro esposo, el actual Diputado DC, Juan Carlos Latorre. “No me pescó, porque yo era muy chica -tenía 17 años- pero ahí lo conocí. Nos presentó Andrés Rengifo, otro dirigente de la época. Yo le seguí la pista, porque al año siguiente salió detenido por la Asamblea de la Civilidad (él fue uno de sus dirigentes y también Pdte. del Colegio de Ingenieros en ese entonces). “Nos reencontramos en 1988, durante la Cruzada por la Participación Ciudadana. Él era director ejecutivo y a mí me reclutaron como monitora; ahí nos pusimos a pololear”, recuerda.
Al año siguiente contraen matrimonio. Ella tenía 21 y él, 39. Los cambios hacen que nuevamente busque otra universidad. Tras un fallido intento por matricularse en la  Universidad Católica, prueba  en la Universidad de Chile. “Fui aceptada, a pesar de los intentos de algunos para que no me aceptaran en la escuela. Y la verdad, es que feliz y orgullosa de haber terminado en la Chile, gran universidad, gran facultad. Hice prácticamente entera (la carrera) de nuevo, de cuatro años que llevaba en la Católica, bajé a segundo en la Chile”, recuerda.
Hoy divide su tiempo entre el ámbito público y el privado. En lo político, es Vicepresidenta de la Democracia Cristiana y brazo derecho de Soledad Alvear. En lo privado, es Vicepresidenta del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), y desde su oficina realiza asesorías como abogada, siendo el medio ambiente y la seguridad laboral y social sus especialidades. Reconoce que la exposición mediática hace difícil, a veces, separar los límites del ámbito privado y público. “Es imposible hoy separar mucho las cosas. Se te mezcla lo político, lo del Centro, lo mío privado”, dice. Confusión que le ha hecho pasar más de un mal rato. “Hicieron una acusación infundada respecto a que yo habría regulado las AFPs y que no podría haber sido parte de un directorio, y eso no es efectivo, porque nunca regulé las AFPs; mi mundo tenía que ver con las mutuales de seguridad, con las cajas de compensación, con el INP, con las Isapres. Pero eso fue utilizado políticamente para denostarme”, sostiene.
-El Diputado Jaime Mulet criticó fuertemente su ingreso al directorio de la AFP Provida, argumentando que un dirigente político con ese cargo “no tendría libertad para decidir y defender a los perjudicados por el sistema”…
-A ver, primero, el 90%, si no más de los chilenos trabajamos en el mundo privado, no trabajamos en el Estado. Yo salí del Gobierno hace dos años y medio, no tengo ningún contrato con el Gobierno. No hago ninguna asesoría con el Estado. Toda mi actividad profesional la hago en el mundo privado. Soy Vicepresidenta de la Democracia Cristiana, y la verdad es que me significa gasto. No me pagan por ello, y nunca me metí -en todo el proceso de discusión legislativa de la reforma al sistema provisional- a opinar ni en privado ni públicamente sobre el tema ¿Por qué? Porque entendía que uno tenía que separar los roles. Muchos militantes DC, socialistas, de derecha, son parte de directorios o gerentes de empresas y nadie les ha representado nunca aquello, porque uno tiene una conducta clara en su vida.
-Pero, más allá que se pueda suponer un principio de buena fe o conducta ética, al pasar del sector público al sector privado  se corre el riesgo que se filtre información clave o estratégica obtenida desde un puesto en el Estado…
-Perdón (dice en tono vehemente), la ley es súper clara, y establece inhabilidades de seis meses para aquellos que han ejercido cargos en el ámbito respectivo donde van a desempeñarse privadamente. Yo no he regulado las AFPs, y si alguna duda había, llevaba un año fuera de la Superintendencia, que regulaba otras instituciones, por lo tanto no había por dónde. La verdad es que no me arrepiento, era una tremenda oportunidad, es una empresa de seguridad social que administra beneficios de seguridad social. Yo siempre me quejé que se invitaba sólo a personeros de derecha y nunca a gente ligada a la Democracia Cristiana o a la Concertación. De hecho, reemplacé a gente muy vinculada a la época militar. Me parece bien que se abran e integren a otra gente, sobre todo en esas empresas que manejan beneficios de seguridad social, donde la mirada nuestra no puede estar ausente.

“Feliz trabajaría por Frei”

El Gobierno de  Eduardo Frei Ruiz Tagle sería el inicio para Ximena Rincón de una emergente carrera en cargos de Gobierno. En 1998, la ex primera dama Marta Larraechea la nombra Vicepresidenta Ejecutiva Nacional de la Fundación de Promoción y Desarrollo de la Mujer, Prodemu, cargo que ocupó hasta 2000, cuando fue nombrada Superintendenta de Seguridad Social. Posteriormente sería designada como Intendenta por la Región Metropolitana durante el Gobierno de Ricardo Lagos. Esta experiencia fue la base para su campaña a la alcaldía de la comuna de Santiago, la que inició de forma entusiasta en septiembre de 2007. Sin embargo, aunque aseguraba que las encuestas la avalaban como favorita, el 10 de junio debió bajarse para dejar el lugar a Jaime Ravinet, justamente un ex ocupante de ese sillón municipal. A cambio, le hablaron de un cupo en el Senado para las elecciones de 2009. Casi un premio de consuelo, pues aún no deja sentir cierta rabia y decepción por la forma en que se dieron las cosas.
-¿Usted tiene ya definido dónde postulará para las senatoriales?
-No.
-En Santiago Ud. tenía un foco y un programa de campaña ¿Cuál es la motivación de postular a una senaturía si ni siquiera sabe dónde postulará?
-A ver, esto no es una motivación mía, me lo ha planteado la presidenta del partido. Yo tenía ganada la elección en el Municipio de Santiago, todas las encuestas lo demuestran. Yo me involucré en esta campaña a petición de mi partido después que Ravinet dijera que no le interesaba ser candidato. Después apareció fuera de plazo, fuera de contexto, fuera de todo procedimiento y pasó lo que pasó. Creo que el partido debió haber puesto atajo a aquello en marzo. No se hizo, esto estaba generando una situación muy complicada, se me pidió a mí el gesto, y se me pidió a mí porque probablemente yo estaba en condiciones de decir que sí. Y… nadie me ha dado nada garantizado a cambio. Se me ha pedido que enfrente una elección senatorial en consideración a que todas las encuestas que tenemos en la DC señalan que mi nombre está bien evaluado, muy posicionado, y que tengo posibilidades.
-Durante su pre-campaña por el municipio capitalino, Ud. fue una fuerte impulsora de la necesidad de renovar la política, fijando sus ejes en la renovación de los nombres de los candidatos, que la ciudadanía participara en los nombramientos, y evitar el cuoteo desde las cúpulas partidistas ¿Ir como candidata al Senado, sin tener un lugar definido, no es caer justamente en lo que criticaba?
-Por eso no he querido decir “voy a ir por tal lado”, porque me parece que no corresponde. Yo quería primarias para definir el tema de Santiago, no lo quiso así el partido. El partido parece que no está preparado… la política en general no está preparada para aceptar que los ciudadanos puedan, legítimamente, opinar sobre estos temas. Pero bueno, es lo que hay, como dicen los cabros más jóvenes. En ese sentido, yo no he querido aceptar decir “OK, voy por X región”, porque me parece poco serio. Mi decisión va a estar asociada a lo que vaya conversando en las distintas alternativas que hay. Y hay alternativas, no puedo mentir, me han llamado, me han pedido de varias regiones del país y de varios distritos del país. Mi red facebook crece todos los días y la verdad es que es impresionante el cariño que uno recibe por esa vía. Más de mis amigos de toda la vida y el trabajo partidario que tengo en distintas regiones del país. Pero es una decisión que hay que tomar con cuidado, no quiero que me vuelva a pasar lo mismo, donde llegue un dinosaurio y se instale porque tiene, entre comillas, más derecho. Yo quiero hacerlo bien, quiero conversarlo con mis amigos, con mi familia, quiero analizar las distintas alternativas que haya en regiones.
-Cuando se publicó la famosa carta de apoyo a Ravinet firmada por Aylwin, Gabriel Valdés y Andrés Zaldívar -entre otros históricos DC- Ud. acusó “presiones indebidas” y “manipulaciones a la opinión pública” ¿Por qué cree que no logró concitar el apoyo de la vieja guardia  DC?
-Creo que es una presión indebida que se proclame a alguien. No lo es decir: me gusta alguien, eso está bien… pero no lo está pedir que se proclame a una persona, porque yo tengo tal o cual pedigree en el partido o el país. Yo creo que los mismos de siempre, definiendo por los mismos de siempre, no le gusta a la gente. Creo que les da pánico que de repente aparezca gente nueva con ideas, con entusiasmo, con ganas…. Yo creo que es eso.
-¿Cómo quedó su relación con Soledad Alvear?
-Bien, yo entiendo que son decisiones que hay que tomar. Así es la política, uno tiene que tener la suficiente capacidad para decir “OK, esto no es un proyecto de Ximena Rincón, sino un proyecto comunitario”. Estas cosas no son gratis, a mí me dolió, todavía me da rabia, me molesta, pero bueno, ahí está. Ya lloré lo que tenía que llorar, ya pataleé lo que tenía que patalear, y se dio vuelta la hoja y estamos construyendo otra cosa, apoyando nuestros candidatos. Viajo a Temuco a apoyar a nuestro candidato. También estuve en Coyhaique apoyando a nuestro candidato a alcalde allá.
-¿Iría como candidata a senadora por Aysén si en esa circunscripción fuera Adolfo Zaldívar? ¿Se atrevería a pelearle el cupo?
-Tu dices “salir de un colorín para irme con otro colorín” (ríe). No, no lo sé, Coyhaique es una gran región, además es preciosa. Primero, no hay ningún candidato que uno pueda menospreciar o despreciar, y no sé si seré candidata allá. Tampoco sé si Adolfo quiera ser candidato a senador, creo que Adolfo quiere ser candidato a la presidencia de Chile, por lo que uno mira desde afuera.
-Desde la DC, ante una eventual definición entre Soledad Alvear y Eduardo Frei ¿a quién apoyaría?
-Yo siempre he dicho que la mejor carta que tiene hoy la DC es Soledad Alvear. Es la que tiene más respaldo ciudadano, la que ha mostrado más posibilidades… ahora, si esas circunstancias cambian, obviamente que uno tiene que cambiar.
-¿Por qué se adelantó la Presidenta DC en lanzar su candidatura presidencial? Se supone que tanto ella como Eduardo Frei esperarían hasta después de los resultados de las elecciones municipales. Se sostiene que lo hizo para ser ungida como candidata por la Junta Nacional del partido…
-La verdad es que uno tiene que hacer las cosas cuando se siente cómoda y “empoderada” para hacerlo. Yo entiendo que Soledad está convencida de lo que está haciendo (…) yo creo que es bueno, porque además va a permitir demostrar si tiene o no tiene posibilidades reales entre la ciudadanía que es la que define estas cosas. Pero si sigue esperando, si se sigue dilatando… yo era partidaria que lo hubiésemos proclamado antes… ahora, ella dijo que después de las municipales, y entiendo que eso sigue siendo así.
-Pero si ya se lanzó…
-Está bien, si uno quiere cumplir un objetivo en la vida, tiene que creerse el cuento y tiene que querer, y tiene que demostrar. Y ella está demostrando en su área que quiere. Y pienso que nosotros necesitamos en política gente que quiera, que le guste lo que hace y que esté dispuesta a jugarse por las cosas en las que cree. Gente medias tintas, medias aguas, con cosas subliminales, no. No más, si la gente no es tonta.
-¿Y si llegado un momento, la mejor carta, incluso de la Concertación, fuera Eduardo Frei, que por parecerse más a Piñera, evitara más fuga de votos?
-Y puede ser, si a lo mejor es así, pero yo creo que el ex Presidente Eduardo Frei tiene que ponerse en disposición de ser candidato. El fue un tremendo Presidente de Chile, creo que a él le penó que le tocaran los dos últimos años de su Gobierno con los dos años del inicio de la crisis económica. Y por eso la gente a veces tiende a asociar esa época difícil con una idea de Gobierno. Pero, su Gobierno –y yo tuve el privilegio de trabajar en él, como abogado asesor en Minería y luego a cargo de Prodemu- fue un tremendo Gobierno. Y quizás, lo que espera la familia Demócrata Cristiana y mucha cercana, que le gusta la DC y la Concertación, es que el explicite su deseo de estar dispuesto.
-Si es finalmente el candidato, usted lo apoya entonces…
-…Y vamos a trabajar todos por él, feliz. Porque además lo conocemos, al igual que a Soledad Alvear.

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