Zoylin Rose, la soprano cubana que encanta con su voz en las calles de Concepción

soprano cubana en centro de concepción

Fue al inicio de la pandemia cuando los penquistas supieron del talento de esta cantante lírica que, debido al cierre de los lugares donde solía presentarse, convirtió al centro de la capital regional en su escenario. Cuenta que la delicada situación que vive su país la motivó a emigrar, a pesar de que en Cuba era una reconocida artista que solía presentarse en importantes teatros habaneros. Llegó a Chile para empezar de cero, en busca de un futuro mejor. Mientras lo encuentra, asegura que no le importa cantar en la calle, porque está haciendo “libremente” lo que más quiere.

 

Por Pamela Rivero Jiménez.

“Una bella historia marcada por el talento, el esfuerzo personal, los absurdos burocráticos y, finalmente, la emigración. En esta joven mujer queda concentrado el derrotero de todo un país”, decía el tweet que el 16 de agosto de 2020 escribía en esta red social la periodista y bloguera cubana, Yoani Sánchez.

Con esos 188 caracteres, la comunicadora, conocida por sus críticas en contra del gobierno de La Habana, introducía a los twitteros la entrevista que a su diario digital, 14ymedio, había dado la soprano, oriunda de la ciudad cubana San Antonio de los Baños, Zoylin Ybarra Rodríguez, en ese entonces de 24 años.

“En Cuba cuando se apagan las luces el artista vuelve a la desolación y a la miseria”, decía Zoylin para explicar los motivos que la habían hecho dejar su país y la carrera que allá había construido, para venir a Chile y radicarse en Concepción. En la publicación, recordaba su pasado como cantante lírica en la isla, y sus presentaciones en prestigiosos teatros habaneros, pero también, las estrecheces económicas con las que vivía cuando dejaba de ser la artista y pasaba a ser la ciudadana Zoylin.  Esa realidad y el hecho de que su novio había escogido este país del sur del mundo, para iniciar un proyecto actoral, eran los motivos por los que permanecía en Chile.

Sin embargo, acá, la falta de reconocimiento de la escena lírica local hacia su trayectoria y el confinamiento que había cerrado casinos, pubs y restaurantes donde solía trabajar Zoylin Ybarra, tenían a una de las más talentosas sopranos cubanas cantando en la calle, frente a la Plaza de la Independencia penquista. Ese hecho era destacado por 14ymedio, y por eso su entrevistador le preguntaban si se arrepentía de haber emprendido el camino de la emigración. Su respuesta sorprendía: “Aquí (en Chile) puedo pagar con mi trabajo la casa donde vivo y decidir qué como. En Cuba, no”.

Cantando como un ruiseñor

Son las 11 de la mañana. A la esquina de las calles Barros Arana con Aníbal Pinto, en Concepción, llega Zoylin Rose, el nombre artístico con el que a Zoylin Ybarra se le conoce en Concepción. Lleva consigo un parlante, un pedestal, un micrófono y una tablet que guarda el repertorio que interpretará allí hasta más o menos la una de la tarde.

Un tema de Whitney Houston es el que escoge para comenzar ese día. Luego un par de canciones de Adele y hasta el Hallelujah, de Leonard Cohen.

“Me di cuenta de que no podía agregar piezas que fueran de lo más rebuscado de la ópera dentro de mi repertorio acá en Chile”, cuenta como justificándose. Le han dicho que eso no le gusta tanto a la gente, por eso es que los primeros 45 minutos de su presentación los dedica a canciones populares en inglés y en francés. Aunque recalca que sí canta las óperas más conocidas, y que por ello ya varios penquistas que la han visto, ya sea en la calle o en los pubs donde se presenta, están familiarizados con su interpretación de El Brindis, uno de los fragmentos de La Traviata, de Verdi, o con el aria de la ópera Gianni Schicchi, O mio babbino caro, de Pucinni, la misma que ya cantaba a los 9 años, mientras era alumna del tenor del Teatro Lírico Nacional de Cuba, Roberto Chacón.

Esa versatilidad de Zoylin Rose también se aprecia al buscar sus videos en YouTube. Se le ve interpretando la Vie en Rose en un evento de una marca de belleza en Chile; Por ti volare, en la Casa del Deporte, en Concepción, o haciendo el papel de Fantine, del musical Los Miserables, en el restaurado teatro José Martí, en La Habana. Pero donde demuestra -con una fuerza que realmente emociona- la tremenda potencia de su talento es, justamente, en la calle, frente a la plaza de la capital regional del Biobío, cantando El Ruiseñor, de Ernesto Lecuona. En una publicación en su cuenta de Facebook del 28 de enero de este año, escribe que hace más de tres años que no interpretaba “esta maravillosa canción”, con la que había recorrido tantos escenarios en su país. “Pensaba que por cuestiones comerciales no iba a volver a cantarla. El escenario es un poco diferente a lo que hubiese imaginado hace años, pero el propósito es más hermoso, porque llevar la música clásica al alcance de todos es hoy lo más importante para mí”, sentencia en la publicación que antecede al video que muestra esa presentación. En las imágenes se puede apreciar cómo personas de todas las edades la rodean para disfrutar de un espectáculo nunca visto en el centro de la ciudad.

Zoylin Rose, la soprano cubana en Concepción
Tras la pandemia, Zoylin Rose retomó sus presentaciones en pubs y restaurantes de Concepción.

Vida de mentira

A los cinco años Zoylin Ybarra inició su formación como cantante de la mano del maestro Chacón, quien a pesar de ser una de las figuras más reconocidas de la lírica cubana, siempre se preocupó por trabajar para formar a nuevos talentos.

Nunca tuvo una escuela para estos fines, sino que las clases las hacía en lugares que él mismo conseguía o en las casas de vecinos que le abrían sus puertas. Así sucedió con Zoylin. En su casa había un piano, y Chacón solía dar sus clases en este lugar.

Con el tiempo, el talento de la pequeña alumna de Chacón traspasó las fronteras de San Antonio de los Baños, y comenzó a ser requerida para participar en concursos de canto, incluso en la televisión cubana. Cuenta Zoylin que paralelamente se dedicó a estudiar canto lírico en el conservatorio Amadeo Roldán y en el Instituto Superior del Arte. En La Habana se paró en los escenarios más importantes para interpretar roles protagónicos: Grizabella, en Cats; Christine, en el Fantasma de la ópera, y Fantine, en Los Miserables.  Además, se presentaba en hoteles donde se mostraban espectáculos solo para extranjeros. En sus últimos años en la isla, integró un cuarteto, llamado Los Líricos de Cuba, con tres jóvenes tenores junto a los que recorrió su país haciendo teatro musical.

-No debe haber sido fácil dejar atrás esa carrera que tenías en Cuba para emigrar.

-“No lo fue, pero para nadie es un secreto que la situación en Cuba es súper precaria. Llegó un momento donde ni siquiera teniendo plata en efectivo podías conseguir lo que necesitabas. Yo me bajaba del escenario y se acababa la magia: me quitaba los tacones, el maquillaje y los vestidos de brillos y los guardaba en una mochila para ir a buscar transporte que me llevara hasta mi casa, en San Antonio de los Baños. Mi ciudad no está a más de 36 minutos de La Habana donde yo trabajaba, pero esta distancia que acá en Chile no se ve como gran cosa, allá significaba tomar varios buses. Y pensar en tener un auto propio en Cuba es un sueño, pero de los imposibles. A veces me tocó dormir en paraderos de buses, porque no tenía cómo llegar a mi casa”.

-Era como una vida de mentira.

“Era volver a nuestra realidad. Había ocasiones en que me subía a los escenarios más importantes de La Habana solo con una papa y un huevo hervido en el estómago. Incluso llegaba a hacer dos shows por noche o participaba en musicales donde tenía que cantar, bailar y actuar casi sin fuerza. Era agotador, terminaba y ni siquiera tenía ganas de hablar”.

Zoylin Rose en el musical Cats
En cuba interpretó a Grizabella en el musical Cats

-¿Todos los artistas viven esa misma realidad que describes?

“No, los que están más cerca del Gobierno y que realzan los conceptos de la revolución cubana están en otra situación. Ellos viven bien, les dan casa, les dan auto, viven con privilegios que no tenemos los de a pie”.

-¿Por qué elegiste Chile?

“Por amor. Mi pololo, que es actor, se vino a Chile por un contrato de trabajo. Yo me quedé un tiempo más en Cuba porque tenía que cumplir compromisos laborales. Cuando los terminé, viajé a Chile”.

“A veces ni siquiera aplaudían”

Zoylin y su pareja estaban comenzando a insertarse en el circuito artístico nacional, cuando se produjo el estallido social, a fines del 2019, y luego, la pandemia por el coronavirus, en marzo del 2020. Al ver sus proyectos cancelados no les quedó otra opción que reinventarse. “Mi pololo aprendió a cortar el pelo y hoy tiene una barbería, Mr Barber, en la calle Lincoyán acá en Concepción. Yo seguí haciendo clases de canto de manera online hasta que se abrió la posibilidad de cantar en la calle”, recuerda.

-¿Cómo te decidiste?

“Fui a cantar a la calle porque vi que otros lo hacían. Pero no pensé en esto como una entrada económica. Llegué a la calle porque necesitaba un lugar donde ensayar, pues no podía hacerlo en mi departamento, por el tema del ruido. En Cuba los artistas no trabajan en la calle, entonces todo esto era nuevo para mí. Al rato de haber empezado a cantar se me acercaban personas a preguntarme dónde me podían cooperar.  Yo no entendía a qué se referían con ‘cooperar’, y les decía: No vengo a cantar por plata, vengo para ensayar y para compartir mi arte”.

Los líricos de Cuba
Con los líricos de Cuba.

Cuenta que la gente empezó a acercarse a ella solamente para conversar o para felicitarla. “Me pasaba mucho con los adultos mayores. Decían que nunca habían oído cantar una ópera en vivo y que eran espectáculos que solo podían ver por la televisión. Esos comentarios fueron para mí una tremenda retribución. Ahí me planteé como proyecto llevar la ópera a la calle, para que estuviera al alcance de todos”.

-¿Cómo fue eso?

“Comencé a cantar sin micrófono, debajo de los techos de los locales comerciales del paseo peatonal, porque eso me hacía la acústica. Pero empezaron a aparecer problemas por el viento, que si es muy intenso se lleva la onda sonora, y eso me hacía esforzarme demasiado para lograr que el sonido se escuchará. Después me hice de un micrófono y para no molestar me trasladé a la esquina de Aníbal Pinto, con Barros Arana. Y estuve ahí yendo todos los días a cantar prácticamente por un año. Llegaba a las 11 de la mañana y terminaba de cantar a la una de la tarde. Al principio no me sentía muy bien recibiendo dinero por mi canto. Me parecía como una limosna, hasta que una persona me hizo un comentario que cambió mi perspectiva. Me dijo, tú nos estás dando más de lo que nosotros podemos darte. Igualmente, la primera vez que me paré para cantar por dinero en la calle estaba muy nerviosa. Me temblaban las piernas porque esto es distinto a cuando tú planificas un concierto al que la gente va porque quiere ir a escucharte. En la calle es diferente. Aunque seas un erudito, estás invadiendo el espacio público y, tal vez, estás molestando a personas que no les gusta lo que haces. Me ocurría que a veces cantaba una ópera súper difícil y la gente ni siquiera aplaudía. Era frustrante al principio. Después me di cuenta de que había temas que gustaban más que otros y fui acomodando mi repertorio”.

En la calle conoció también a quienes hoy están entre sus mejores amigos: Christian Robert, el Ed Sheeran penquista, y Jordan Matamala, cantante de música mexicana y actual participante del programa The Voice. “Somos familia”, recalca.

Desde que se flexibilizaron las medidas sanitarias, solo canta un par de días en la calle, pues pudo retomar su trabajo en pubs, restaurantes y en eventos privados. “En época más frías a veces vengo menos, porque no es bueno cantar cuando el viento te pega de frente. Te puedes resfriar o quedar disfónica, por eso en ocasiones llegó al centro, y si el viento no pasa en unos 40 minutos, me regreso a casa y vuelvo en otra oportunidad”.

-¿No has tenido contactos con el mundo de la lírica local?

“No he encontrado muchas posibilidades”, dice tajante.

-¿Te has planteado que por tu formación y tus capacidades podrías estar en otra posición?

“A veces me ocurre eso, me cuestiono por qué estoy en esto si podría estar haciendo cosas mejores. Sin embargo, también pienso en que si no muestras lo que sabes hacer, nunca va a llegar la oportunidad que buscas. Además, los artistas que amamos lo que hacemos, cantamos igual en cualquier escenario: en el centro, en la plaza o en el Metropolitan Opera House, porque lo que hago me sale del corazón”, finaliza.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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